Curto, luego de prometer que se retiraba y dejaba a un heredero, atendió su propio clamor y se convirtió otra vez en candidato. El domingo, su boleta quedó apenas 4 mil votos arriba de Cambiemos, mientras Scioli, en Tres de Febrero, le ganó por casi 10 mil votos al frente que encabeza Mauricio Macri. En la mirada metódica del territorio y los resultados, Curto encarna a un jefe local que mide y juntó menos que el candidato a presidente, una forma sutil de decir que lo tira hacia abajo.
El sciolismo se encerró el lunes y ayer a diagnosticar la elección y, en el desmenuzamiento de datos, detectar zonas de fragilidad, corte de boleta positivo y negativo, y perfilar los universos sobre los que "puede y debe" crecer en el tránsito hacia la general de octubre. Ese ejercicio se postergó por otra urgencia: las inundaciones en la provincia. Alberto Pérez, jefe de Gabinete, reunió ayer a ministros y funcionarios, pero suspendió la minicumbre para un encuentro en Casa Rosada sobre el temporal y las crecidas.
Scioli regresará recién el sábado de Italia, hacia donde partió ayer para el tratamiento anual de su amputación. Programó, dijeron en La Plata, reuniones con empresarios y agregará, quizá, una cita informal con el primer ministro italiano, Mateo Renzi. Durante su ausencia, el comando sciolista terminará de mapear el país para fijar la táctica a seguir. Hay, en la lectura inicial, varios elementos:
•Entrenados en el optimismo, los sciolistas operan sobre la base de que la elección "fue buena, pero puede ser mejor". El 38,4% a 8 puntos de Cambiemos y 14 de Mauricio Macri son, matemáticamente, argumentos sólidos, pero la lógica electoral y política tiene sus propias reglas. Se asume, de arranque, como zonas vulnerables luego de los resultados del domingo, no sólo la particularidad de Córdoba -donde Scioli sumó menos del 15%, un resultado muy malo-, sino también la provincia de Buenos Aires, en particular el interior, donde el FpV perdió en todas las secciones, salvo la Segunda -norte de PBA-, paradójicamente la más afectada por las inundaciones.
• La radiografía de la elección bonaerense arroja puntos de intriga, por caso en Mar del Plata, el segundo hogar de Scioli, donde el FpV quedó a 7 puntos de Cambiemos. Allí el gobernador colectó 16 mil votos más que Gustavo Pulti, la oferta local del peronismo K. La tentación inicial fue planear una campaña sciolista sin Pulti. Una mirada parecida hay sobre distritos como Tres de Febrero, donde Scioli juntó 9 mil votos más que Curto. Es el corte positivo que puede, igual, leerse como que los caciques locales son más un peso que una ventaja. Para detectar si se trata de una lógica genérica o si tiene una particularidad local, se compara con un territorio vecino y similar: en Hurlingham, Juan Zabaleta sacó la misma cantidad de votos que el presidencial.
•En otros lugares, por el contrario, Scioli quedó debajo de los postulantes locales. Un caso testigo, de los rastreados en La Plata, es San Martín, donde el FpV local, entre los que ganó Gabriel Katopodis, amontonó 11 mil votos más que Scioli. En Avellaneda, con Jorge Ferraresi, y Berazategui, con Juan Patricio Mussi, hubo diferencias, pero menores. Fuera de la provincia, el dato más palpable fue San Juan, donde Scioli logró casi 20 mil votos menos que el candidato a gobernador puesto por José Luis Gioja. Sin caer en la tentación de la malicia, por el volumen del voto presumen que pudo existir incentivo de algún sector para que haya corte de boletas o que "trabajaron" la lista local, pero no la presidencial.
• Como se diseña una táctica para las zonas donde el candidato local "pesa", también se puso en la lupa a aquellos donde el corte fue en detrimento del gobernador. En estos casos también se compara: en Lanús, por caso, donde el candidato local fue el camporista Julián Álvarez, Scioli sacó un 10% más. Lo mismo ocurrió en Santa Cruz: el gobernador mejoró, en su segmento, un 10% más que Máximo Kirchner.
•El factor Aníbal, a quien el sciolismo asumió como elemento crítico, confían en que se ordenará. "La interna fue perjudicial, ahora con un solo candidato va a ser mejor", dicen cerca de Scioli y relativizan el impacto negativo del jefe de Gabinete, quizá con un dejo de resignación. De todos modos, el quilmeño es una figura que genera empatía entre los ultra-K, pero provoca explícito rechazo entre los anti-K, y hace ruido en sectores medios donde Scioli debe ir a buscar el plus de votos que le permita ganar en primera vuelta. "En algún momento, Aníbal tendrá que dejar de ser el Aníbal de siempre", interpretó, ayer, un peronista que arma para Scioli.
• A su regreso de Italia, retomará la campaña que seguirá bajo su casi pleno dominio. Aunque no estuvo en el 40%, que hubiese sido casi un pasaporte a una victoria inevitable, el kirchnerismo no reprochó el manejo del candidato. En La Cámpora se desparramó una orden atribuida a Cristina de Kirchner para "alinearse" detrás del gobernador y colaborar en su campaña. No es un gesto menor, a pesar de ciertos desplantes sufridos por dirigentes que reportan, sin intermediarios, a Máximo K.
•En el sciolismo mencionan, a la hora de las numerologías, una cifra: 2,7 millones de votantes del último domingo no tendrán, en octubre, a los candidatos que eligieron en el cuarto oscuro. Son los que respaldaron a Ernesto Sanz, Elisa Carrió, versiones de la izquierda o silvestres, pero en particular José Manuel de la Sota. Dicen que esos votos están disponibles y que, salvo la tendencia de algunos -como los de Carrió-, los demás pueden tener cambios. Sólo el de Scioli, que juntó todo el FpV, es un voto que conforma un piso electoral, porque los demás, dicen, deben conquistar a los votos de sus rivales internos. En esa línea, Scioli apuntará a Córdoba y a Capital para tratar de ensanchar su base electoral.
| Pablo Ibáñez |

