21 de noviembre 2011 - 00:00

Se cumplieron 5 años de la muerte de Julio Ramos

Julio Ramos fundó Ámbito Financiero en diciembre de 1976 y desde entonces, con un estilo propio, convirtió a este diario en un referente del periodismo nacional.
Julio Ramos fundó Ámbito Financiero en diciembre de 1976 y desde entonces, con un estilo propio, convirtió a este diario en un referente del periodismo nacional.
Se recordó el pasado sábado el quinto aniversario de la muerte de Julio Ramos, fundador y director de este diario. Periodista excepcional, Ramos sacó por primera vez a la calle Ámbito Financiero el 9 de diciembre de 1976 en la forma de cuatro hojitas mimeografiadas, boletín que, con el paso de los años, llegó a convertirse en uno de los medios más influyentes de nuestro país. El éxito editorial de Ámbito Financiero es continuado hoy por Orlando Vignatti, presidente de la sociedad editora, quien ha siempre profesado reconocimiento a la tarea de Ramos.

Nacido el 4 de febrero de 1935 en Buenos Aires y criado en Unquillo, Córdoba, Ramos había iniciado su carrera periodística en Noticias Gráficas, a la que siguieron la revista Histonium, Clarín, la agencia United Press y los diarios Mayoría y La Opinión, donde lo cautivó el periodismo económico. Allí, advirtiendo la necesidad de superar la carencia de conocimientos de muchos de sus colegas, a los 29 años, casado y con tres hijos, decidió estudiar en la Facultad de Ciencias Económicas. Sus almuerzos se transformaron en horas de estudio acompañadas de un sándwich a bordo de su Fiat 600.

Se doctoró en 1972 y cambió la historia del periodismo al fundar, cuatro años después, el diario económico más exitoso de la Argentina, junto con seis socios, a quienes posteriormente les fue comprando sus partes. En 1987 recibió el premio Konex de Platino a su trayectoria y fue un ferviente defensor de la libertad de prensa, lo que también se tradujo en dos de los libros que publicó: «Los cerrojos a la prensa», dedicado a su principal obsesión política, advertir sobre la necesidad de garantizar la multiplicidad de las fuentes de información en una sociedad que tiende a concentrar la prensa en pocas manos, y «El periodismo atrasado», donde continuó con el mismo tema desde el ángulo de la legislación comparada, para demostrar cómo las leyes van a la zaga del fenómeno de la concentración de medios.

Hasta el final, internado en una clínica, continuó escribiendo: «Néstor Kirchner me dijo una vez en su despacho que debería haber un frente opositor encabezado por Ricardo López Murphy», escribió en su última nota, publicada por este diario un día después de su muerte. «Fue toda una definición, porque querría enfrente a un racionalizador de la economía, como Roberto Lavagna, pero no de imagen más popular como Mauricio Macri o Juan Carlos Blumberg. Podría estar en la mente presidencial perder unos comicios para no ser, él o su esposa, quienes tengan que pagarle la deuda externa al Club de París y no sólo a España, como hace ahora; para que afronte con dura técnica económica -pero inevitablemente con costos políticos y sociales- el sinceramiento de los precios relativos de los productos hoy totalmente distorsionados».

Poemas

Ramos también dio a conocer en los últimos años de su vida un libro de poemas, con molde gauchesco e ideas obreristas inesperadas en él, que se llamó «Los hijos del sueño». Aunque a muchos eso los sorprendiera, el fundador de Ámbito Financiero era sensible a las manifestaciones artísticas: impulsó, por caso, las carreras de Julio Bocca y Leonardo Favio (para su película sobre Gatica). Y si hubo una figura a la que admiró absoluta e incondicionalmente fue el maratonista Delfo Cabrera, símbolo (más allá del deporte) de la voluntad y el trabajo que se transforman en triunfo y obra. Ramos produjo un programa de televisión dedicado a Cabrera, y hasta contrató en Londres a un detective privado para que rastreara alguna película en la que se viera el momento consagratorio en el que el deportista triunfaba en el estadio de Wembley, en las Olimpíadas de 1948, tarea casi imposible porque ese material se creía perdido. Pero lo logró: por primera vez, en ese programa, se vieron esas imágenes. Cabrera había nacido en la extrema pobreza en un pueblito de Santa Fe, huérfano de padre desde muy chico, y se vio obligado a hacer todo tipo de oficios para sobrevivir. A Ramos no le faltaban motivos para sentirse identificado.

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