2 de mayo 2014 - 00:00

Se lanzó Dilma con suba de salarios y ayudas sociales

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, parece decidida a ir por la reelección pese a la aguda pérdida de popularidad de los últimos meses. No sólo la acechan los problemas económicos y los postulantes de la oposición; también la sombra de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, parece decidida a ir por la reelección pese a la aguda pérdida de popularidad de los últimos meses. No sólo la acechan los problemas económicos y los postulantes de la oposición; también la sombra de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva.
Brasilia - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció una reducción de los impuestos a las ganancias que pagan los trabajadores y un incremento en la asignación de su plan social más emblemático, a la vez que confirmó que, pese a su brusca caída en las encuestas, buscará la reelección en octubre.

El recorte tributario significa "una importante ganancia salarial indirecta y más dinero en el bolsillo", dijo Rousseff en un mensaje transmitido el miércoles en cadena de radio y televisión, en la víspera del Día del Trabajador.

La mandataria socialista defendió su política de "valorización" del salario mínimo como medio de "disminución de la desigualdad" y de "rescate de la gran deuda social" del país.

Rousseff prometió que la "inflación seguirá rigurosamente bajo control", aunque admitió que el aumento de precios, sobre todo en alimentos, genera "incomodidad a las familias".

El centro de la meta oficial de la inflación anual es del 4,5%, con un techo de hasta dos puntos porcentuales más (6,5%). En marzo, con un pico del 0,92%, el índice de precios al consumidor acumulado en 12 meses anotó un 6,15%, encendiendo alarmas. Todo en el contexto de una economía que se desacelera sin remedio.

Rousseff anunció además un aumento del 10% en la asignación del programa Bolsa Familia, un subsidio establecido en 2003 que beneficia a una 36 millones de familias pobres a cambio de que envíen a sus hijos a la escuela, entre otras contrapartidas.

La oposición, por su parte, criticó los anuncios como una forma "desesperada" de frenar el desplome en las encuestas.

La mandataria hizo los anuncios el mismo día en que confirmó que peleará por la reelección en octubre, comicios para los que aparece como favorita con un 37% de las preferencias en las encuestas, frente al 21,6% de su más cercano rival socialdemócrata Aécio Neves, según un reciente sondeo.

Esa encuesta, difundida por la Confederación Nacional del Transporte, mostró por primera vez un impulso de sus contendientes Neves y Eduardo Campos, y la posibilidad de un balotaje, cuando hasta hace poco todo apuntaba a una victoria de Rousseff en primera vuelta.

Así, crecen las dudas de los observadores, sobre todo ante la percepción de que su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, sería un candidato más potente para el Partido de los Trabajadores.

Diputados del Partido de la República (PR), de la coalición de Gobierno, defendieron el lunes ante periodistas el retorno del expresidente, plegándose a la campaña "Volvé, Lula".

Éste desmiente en público cualquier posibilidad de ser candidato, "a no ser que se produzca una catástrofe". Sin embargo, diferentes informes periodísticos dicen que, en privado, no descarta esa eventualidad.

"Me gustaría, cuando sea candidata, tener el apoyo de mi propia base (de partidos aliados). Pero no existiendo ese apoyo, iremos adelante" igualmente, dijo la presidenta en una entrevista con radios del estado de Bahía (noroeste), admitiendo tácitamente la posibilidad de contar con menos respaldos partidarios en este momento de debilidad.

"Nuestro Gobierno nunca será de 'garrote' al salario, ni un Gobierno de mano dura contra los trabajadores", sostuvo. "Para ellos (los opositores), el aumento del salario mínimo es un error del Gobierno, y por eso defienden la adopción de medidas duras, siempre contra los trabajadores", acusó.

Rousseff también abordó las denuncias de corrupción que han azotado de lleno en las últimas semanas al ente estatal Petrobras, la mayor empresa pública de Brasil y la cual está vinculada directamente a su gestión anterior a la Presidencia, cuando presidía el Consejo de Administración del ente. "Sé que la exposición de esos hechos (de corrupción) causa indignación a todos, sea la sociedad, sea el Gobierno, pero eso no nos inhibirá de investigar más, denunciar más y mostrar todo a la sociedad", afirmó.

Agencias AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario