1 de octubre 2009 - 00:00

“Se le exige cantar a mucha gente que no nació para eso”

Alejandro Paker: «La cultura del reality show está distorsionando muchas cosas. Hoy parece que rinde más desafinar que cantar bien».
Alejandro Paker: «La cultura del reality show está distorsionando muchas cosas. Hoy parece que rinde más desafinar que cantar bien».
El versátil Alejandro Paker ha interpretado todo tipo de papeles en la comedia musical. Desde el andrógino maestro de ceremonias de «Cabaret» hasta el payaso inglés Frank Brown (en «Pepino el 88») sus personajes suelen exigirle un arduo entrenamiento físico e inclusive lo han obligado a tomar algunas clases de idioma. En la comedia musical «Las déspotas» de Nicolás Pérez Costa y Nacho Medina, que se exhibe en el Teatro Broadway 2, compone a cuatro reyes de caricatura que deben soportar los atropellos de las reinas María Tudor, Ana Bolena, María Antonieta y Catalina de Médicis (todas ellas interpretadas por Ana Acosta). Dialogamos con él:

Periodista: ¿Cómo trabajaron el marco histórico de estos personajes?

Alejandro Paker: Apuntamos a la maqueta decididamente. La idea era reírnos de todo: de la Historia, de estos personajes en particular e inclusive del género musical, con su estructura típica y sus clichés. La obra recorre varios ritmos: rock, reggae, funk, baladas y hasta hay un Cibrián-Mahler dando vueltas porque Nicolás Pérez Costa, uno de los autores, estudió y trabajó con Cibrián, y estuvo varios años bajo su ala. También nos reímos del mal manejo del poder y de las mujeres que cuando tienen un cargo político importante se vuelven abusivas. Si bien, al final de la obra, Ana Acosta se pregunta -desde su papel de mujer común- cuál sería su conducta si algún día accediera al poder. Porque es muy fácil criticar al poder político desde el llano...

P.: ¿Cómo son los reyes que interpreta en esta obra?

A.P.: Hago a un gallego, medio bruto que es la caricatura de Felipe II, el prudente, el esposo de María Tudor. Luego interpreto a Enrique VIII, en plan sex symbol. El ordena que le corten la cabeza a Ana Bolena y a continuación mantiene un diálogo bizarro con ella que termina en dúo Pimpinela. Después hago a Luis XVI que para mí es una especie de De la Rúa con algo de Néstor Kirchner y en el último cuadro interpreto a Enrique III de Francia, el hijo de Catalina de Médicis que sólo reinó por tres años. Es verdad que lo mandaron matar, tal como aparece en la obra.

P.: ¿Y es cierto que se travestía?

A.P.: Sí, eso también es cierto. Inclusive lanzó un decreto para que los hombres pudieran vestirse de mujer y las mujeres de hombre. Eso dio lugar a los momentos más delirantes de la obra.

P.: Esta semana tuvo una breve aparición en «El musical de tus sueños».

A.P.:
Sí y duré un solo día. Le voy a decir la verdad, a mí me llamaron para ayudar a Wanda Nara en la gala de canto. El chico que la acompañó anteriormente nunca había cantado en público y los nervios le jugaron en contra. Yo acepté darle una mano a Wanda y hasta le sugerí que potenciara el humor y que se apoyara más en mí en la parte de canto, pero aun así fue eliminada. Cantar no es fácil. Es un arte que lleva años y requiere de mucho estudio y preparación. Si uno viene con el don todo es más fácil; pero no se le puede exigir a estas modelos, vedettes y gente mediática que aprendan a cantar de una semana para otra.

P.: ¿La idea es hacerle creer al público que con un poco de entrenamiento cualquiera puede cantar?

A.P.:
El público no es tonto. Lo toma como un mero entretenimiento, una oportunidad para «reírse de». Por eso ahora van a volver las galas de canto que son las que suben más el rating.

P.: ¿Desafinar rinde más que cantar bien?

A.P.: Sí, porque provoca hilaridad entre la gente y hace que todos los programas de chimentos se retroalimenten con esta especie de ficción «realityzada», en donde lo más importante son las peleas con el jurado. El programa sólo propone eso, al menos no miente al respecto.

Entrevista de Patricia Espinosa

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