6 de abril 2016 - 00:00

Seis personajes en busca de la salvación

Szuchmacher: “La obra habla de la ilusión, de esa gran tragedia argentina de creernos lo que no somos y que eso nos va a salvar”.
Szuchmacher: “La obra habla de la ilusión, de esa gran tragedia argentina de creernos lo que no somos y que eso nos va a salvar”.
 Con el estreno el próximo viernes de "Todas las cosas del mundo", de Diego Manso, Rubén Szuchmacher llevará a cabo una puesta de gran envergadura que, por sus exigencias artísticas y su alto costo de producción, él mismo considera "atípica" dentro del circuito independiente. El elenco está integrado por Ingrid Pelicori, Horacio Acosta, Iván Moschner, Paloma Contreras, Fabiana Falcón y Juan Santiago, quienes darán vida a un grupo de marginales junto a un circo de freaks, al que su dueño intenta reflotar sin éxito.

En los últimos años, Szchumacher dirigió varias obras en el exterior y actuó en "Escandinavia", un monodrama estrenado en México en noviembre de 2011, que Lautaro Vilo escribió para él sobre la base del duelo que en aquel momento atravesaba el actor y director, tras la muerte de su pareja. Además de seguir en gira con "Escandinavia", Szuchmacher se ocupa de la dirección artística del Teatro Payró y de la sala ElKafka, de la cual es fundador. También integra el Consejo asesor del Complejo Teatral de Buenos Aires convocado por su nuevo director, Jorge Telerman.

"Después de "Rey Lear" (con Alfredo Alcón en el protagónico) siento que vuelvo a la dirección fuerte", explica Szuchmacher. "´Todas las cosas del mundo´ tiene un gran trabajo con el lenguaje. No hay obras como ésta en el teatro argentino. Pero lo que me dio más ganas de dirigirla fue su complejidad, su humor, sus peripecias, la cantidad de tramas y subtramas que va desarrollando a lo largo de dos horas y pico. Es un espectáculo muy enérgetico y exigente para los actores". Dialogamos con él:

Periodista: ¿Qué temas plantea?

Rubén Szuchmacher:
La obra habla, sin decirlo, de la ilusión, de esa gran tragedia argentina de creernos lo que no somos y de que tal cosa nos va a salvar. Se trata de un grupo de marginales, bastante miserables pero con grandes ínfulas, que busca salvarse como sea. Es una metáfora del argentino medio.

P.: ¿Se puede anticipar algo más del argumento?

R.S.:
La pareja protagónica (Iberia y Sancho) ha regenteado durante años una feria de freaks, pero ahora sólo cuentan con la Niña Foca. Iberia quiere dejar todo y fugarse con Amílcar, un peón para todo servicio del que está enamorada. Pero él no lo sabe y planea irse con la Niña Foca. Entonces aparece un sacerdote católico, acusado de pedofilia, que quiere reivindicarse y convertir a la chica en una santa milagrera. Hasta la llegada de Aurora, la madre desconocida de la niña, que intenta recuperar a su hija. La obra tiene algo de Valle Inclán, Copi, el sainete argentino y de Niní Marshall, que fue una gran observadora del lenguaje.

P.: ¿Qué otros proyectos tiene para este año?

R.S.:
Tengo dos estrenos en septiembre, la régie de la ópera "Così fan tutte" de Mozart, en el Teatro Argentino de La Plata y otra régie, sobre la Ley Saenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio, con textos de Beatriz Sarlo y música de Martín Bauer. Tendrá como personaje central a Hipólito Yrigoyen y todavía falta definir en qué espacio se hará. Para octubre de 2017 haré en el Teatro Colón, "Tri sestri", una ópera hiper contemporánea del compositor húngaro Péter Eötvös, basada en la pieza de Chejov "Tres hermanas".

P.: ¿Qué función cumple el consejo asesor del CTBA?

R.S.:
El teatro público se empobreció mucho y ya no tiene presencia, o tiene una presencia muy limitada como el caso Cervantes, que no opera sobre el campo artístico y estaría bueno que empezara a hacerlo. El caso del Complejo teatral es más grave, tiene que reconstruirse de sus cenizas. Yo acepté participar de ese consejo asesor porque pienso que puedo aportar mi experiencia en la gestión pública y privada. Creo que hay una voluntad de reconstruir lo que se perdió, pero esa voluntad solo puede llevarse a cabo si el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, habilita los fondos necesarios. Si no lo hace, el Complejo teatral morirá definitivamente.

P.: ¿Tiene sentido convocar a un consejo asesor cuando la mayoría de las salas del Complejo están cerradas?

P.
: En mi vida nunca nada fue sencillo y fácil. Cuando Telerman me llamó para ofrecerme la puesta de "Madre Coraje" para el 2017 y me invitó a participar en estas reuniones del consejo, donde por primera vez en ese ámbito se empieza a discutir sobre elencos estables, sobre la relación del teatro con la comunidad, la educación y la investigación, sobre la problemática de la falta de talleres, la calidad técnica del equipamiento, etcétera, ya estábamos debatiendo con Vivi Tellas, Eva Halac, Diana Theocharidis y la politóloga María Florencia Polimeni, entre otra gente de distintas tendencias y líneas teatrales. Todo eso en medio del cierre del edificio del Teatro San Martín, que la gestión de Hernán Lombardi y la de Alberto Ligaluppi terminaron de paralizar y de invisibilizar como espacio cultural. Todo estaría preparado para que el Complejo vuelva a ponerse en funcionamiento, pero se requiere de una fuerte decisión económico-política de parte de las autoridades centrales para que sea posible. Allá adentro hicieron un desquicio y ahora hay que reconstruir. Telerman lo expresó con una imagen muy gráfica: es como recuperar un templo hundido por varias capas de tierra, al que hay que empezar a excavar con sumo cuidado, para después reconstruir sus piezas.

Entrevista de Patricia Espinosa

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