Aunque reconoció que el dato de desempleo de mayo fue "decepcionante", ya que apenas se crearon 38.000 empleos -muy por debajo de las expectativas-, aseguró que no se debe prestar "demasiada atención" a un solo indicador. Yellen recalcó que continúa "creyendo que será apropiado reducir de manera gradual el grado de expansión monetaria, si las condiciones del mercado laboral mejoran aún más y la inflación sigue su progreso hasta el objetivo del 2%". En esta ocasión, sin embargo, evitó utilizar la frase "en los próximos meses" con la que había venido apuntando a la inminencia de la subida de tipos en las reuniones próximas de junio y julio. El dato de desempleo supuso un jarro de agua fría justo cuando la Fed se mostraba dispuesta a considerar nuevamente una suba de las tasas de interés, desde el rango actual de entre el 0,25% y el 0,50%. Asimismo, los mercados financieros, que parecían empezar a digerir este nuevo ajuste monetario, interpretaron el indicador de empleo como una razón para aplazar el encarecimiento del precio del dinero.
No obstante, la titular de la Fed reconoció que las "incertidumbres son notables", entre ellas el bajo crecimiento en la productividad y la debilidad internacional, y señaló que la política monetaria dependerá de "cómo evolucionen" estas dudas. Respecto de la situación del Reino Unido, donde el próximo 23 de junio se llevará a cabo el referendo para determinar su salida o permanencia de la UE, Yellen lo consideró como "un acontecimiento que podría cambiar la confianza de los inversores. Un voto para salir de la UE podría tener significativas repercusiones económicas". En otras oportunidades, la funcionaria se ha mostrado preocupada por el posible impacto de la medida debido al peso de Londres como un centro financiero global.
| Agencia EFE, DPA |

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