4 de noviembre 2010 - 00:00

Sentido relato de la feroz posguerra

«Anonyma: una mujer en Berlín», se basa en un famoso diario personal publicado en 1957 con nombre falso por la periodista Marta Hillers.
«Anonyma: una mujer en Berlín», se basa en un famoso diario personal publicado en 1957 con nombre falso por la periodista Marta Hillers.
«Anonyma: una mujer en Berlín» («Anonyma: Eine Frau Im Berlin», Alemania- Polonia, 2008, habl. en alemán y ruso); Dir.: M. FTMrberböck; Guión: M. FTMrberböck, C Schuchmann; Int.: N. Hoss, Y. Sidikhin, I. Hermann, R.Vogler, U. Krumbiegel, C. Schuchmann.

Terminada la Guerra del Paraguay, el ejército del general Mitre acampó a las puertas de Asunción, pero no entró. No invadió las casas, ni ultrajó a los ancianos, ni violó a las mujeres, ni siquiera se llevó algo de recuerdo. Se portó de manera ejemplar. Y excepcional. Lo acostumbrado es el salvajismo, la entera prepotencia, la absoluta impunidad. Arrasar, vejar, humillar, ha sido la orden del día para muchos ejércitos victoriosos, en cualquier parte del mundo. Lo del ejército soviético en Berlín fue eso. Muy pocos jefes pusieron límites a sus tropas. ¿Para qué? A fin de cuentas solo estaban devolviendo en pocos días las gentilezas que su pueblo sufrió durante cuatro años.

«Anonyma: una mujer en Berlín» es el relato de esos pocos días. Los primeros minutos recuerdan «La caída». Tiroteos, polvillo, muertes sorpresivas, confusión, gritos, en un montaje hipnótico, atrapante. Y luego «El tambor», cuando soldados de rostro asiático invaden los hogares, y es todo azar y miedo, los últimos minutos en que los restos de una familia alcanzan a estar todavía unidos.

Nos guía el relato de una mujer cuyo nombre nunca se menciona. Ella va contando sus impresiones, después sus confesiones. Para seguir viviendo debe amoldarse a las circunstancias. Y no es la única. Hay una escena notable en ese sentido (y es difícil encontrar algo parecido en otra película), donde varias mujeres bromean entre ellas, acerca del modo en que han vuelto a comer más seguido.

Según dicen, el film se basa en un libro cuya publicación en 1957 provocó gran fastidio y fingida indignación. Es un libro de recuerdos, que la periodista alemana Marta Hillers compiló con páginas de su propio diario personal y publicó bajo nombre falso. Dicen también que su lectura es mucho más incómoda que la visión del film, lo cual es bastante posible. La película es dramática, y a cierta altura se acerca al melodrama (digamos, cuando se acerca el marido que fue a pelear a Rusia, y se aleja el oficial que vino de Rusia, y que ella eligió para protegerla), pero no cae nunca en la truculencia, ni en excesivas reiteraciones, o falsos lamentos.

Aun más, su director, Max FTMrberböck, tampoco cae en los regodeos voyeurísticos que el tema le hubiera permitido, y que supo practicar en su anterior film «Aimée y Jaguar», sobre un amor lesbiano en tiempos de guerra.

«Anonyma» suena verdadera. La ambientación, la propia historia, y la actriz Nina Hoss contribuyen a esa impresión de verdad. En eso algo de mérito ha de tener también la coguionista Catharina Schuchmann, que además aparece en el papel de la señora Binder. Para los interesados en el tema, se recomienda además un documental de Helka Sander con título irónico, «Liberadores y liberadas». Y un drama autobiográfico, «Yo tenía 18 años», de Konrad Wolf, memorias de un oficial adolescente del Ejército Rojo (ambos en el Instituto Goethe).

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