24 de julio 2015 - 00:00

Seria escalada: Estado Ilámico involucra ya a Turquía en su guerra

Combatientes kurdos toman posiciones contra una patrulla del Estado Islámico cerca de la ciudad siria de Hasaka, próxima a la frontera con Turquía. El conflicto con los yihadistas ingresa en una peligrosa etapa de derrame geográfico.
Combatientes kurdos toman posiciones contra una patrulla del Estado Islámico cerca de la ciudad siria de Hasaka, próxima a la frontera con Turquía. El conflicto con los yihadistas ingresa en una peligrosa etapa de derrame geográfico.
 Estambul - El Ejército turco y el grupo yihadista Estado Islámico (EI) se trabaron ayer en su primer enfrentamiento directo, con un tiroteo de un lado a otro de la frontera entre Turquía y Siria en el que se produjeron al menos dos muertos, uno por cada bando.

El enfrentamiento marca una progresión preocupante del conflicto en la región, ya plenamente instalado en amplias zonas de Siria e Irak, donde los yihadistas fundaron su "califato", con el involucramiento de un tercer país que es, además, socio de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

El hecho se produjo tres días después del atentado suicida perpetrado por un presunto yihadista suicida turco en la ciudad turca de Suruç, en el que murieron 32 personas, y al día siguiente de que grupos de la guerrilla kurda reivindicaran el asesinato de dos policías turcos y un simpatizante del EI.

El combate comenzó cuando una camioneta del EI pasó cerca de un puesto fronterizo militar turco en la provincia de Kilis y sus ocupantes ametrallaron a los soldados de guardia, matando a uno e hiriendo a otros dos. Los tanques estacionados en el lugar devolvieron el fuego y mataron a un terrorista del EI y destruyeron tres vehículos.

Poco después, el Ejército turco también bombardeó con morteros posiciones del Estado Islámico cerca de la ciudad siria de Azaz, al tiempo que numerosos cazas F-16 despegaron de la base aérea de Diyarbakir para patrullar la zona.

Pese a que Turquía incluyó hace ya dos años al EI en la lista de organizaciones terroristas, no se habían registrado hasta ahora choques directos entre yihadistas y patrullas fronterizas turcas.

Esta calma reforzaba entre algunos analistas y grupos kurdos e izquierdistas la sospecha de que Ankara, gobernada por un partido islamista moderado, veía con buenos ojos el dominio de los yihadistas en el norte de Siria o incluso lo fomentaba como baluarte contra las aspiraciones kurdas de establecer una administración autónoma en esta franja.

Numerosos políticos kurdos del partido HDP reiteraron esa acusación en últimos días, achacando al Ejecutivo parte de la responsabilidad del atentado de Suruç, cometido aparentemente por un joven turco formado en las filas del EI en Siria.

Aseguraron que la Policía no había hecho lo suficiente para desmantelar las redes yihadistas, y recordaron que el autor del atentado contra el mítin electoral del HDP, el 5 de junio pasado, también vinculado al EI, incluso había sido interrogado por la Policía días antes de cometer el crimen.

El mismo día de la masacre de Suruç, un tiroteo entre fuerzas del orden y miembros del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), en la provincia de Adiyaman, acabó con la vida de un gendarme, en uno de los pocos incidentes con víctimas mortales desde que la guerrilla kurda proclamara un alto el fuego hace dos años.

La tensión se disparó el miércoles, cuando un escueto comunicado del centro de prensa del PKK reivindicó la autoría del asesinato de dos policías, cometido mientras dormían en su apartamento de la ciudad de Ceylanpinar, fronteriza con Siria.

El anuncio justificaba la acción al señalar que los agentes "colaboraban con el Estado Islámico", pero sorprendió porque el modo de actuar no es habitual en el PKK ni las autoridades habían descartado aún que se tratase de un delito común.

El mismo día, el ala juvenil y urbana del PKK, conocida por las siglas YDG-H, reivindicó el asesinato de un islamista en Estambul y prometió "ejecutar" a más personajes claves de la red yihadista en Turquía, como "respuesta" por la masacre de Suruç.

Aún no se ha establecido quién mató ayer a otro islamista en Adana, en el sur del país, y dejó hoy a otro gravemente herido, ni quién está detrás del tiroteo que dejó a un policía de tráfico muerto y otro herido en Diyarbakir, la "capital" de las regiones kurdas. Pero esta serie de asesinatos parecía corresponder a un patrón de venganza por las víctimas de Suruç, dirigido contra lo que la izquierda kurda percibe como una alianza virtual entre el Gobierno y los yihadistas. A esto se añade un tiroteo contra policías de tráfico en Diyarbakir, en el que murió un agente y otro resultó herido, sin que se conozcan aún los culpables.

Pese a las llamadas a la calma del copresidente del HDP, Selahattin Demirtas, y su proclama de que "la sangre no se puede lavar con sangre", una ruptura total del alto el fuego y un nuevo estallido de guerra entre PKK y Ejército parecía acercarse a pasos agigantados.

Por eso causó cierta sorpresa que el combate de ayer enfrentara a los militares con el EI, archienemigo de la guerrilla kurda.

Agencias EFE, Reuters y AFP; 


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