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Shakira magnetizó a una multitud
La colombiana Shakira cerró el Personal Pop Festival con «Waka Waka», y fue la apoteosis en Puerto Madero.
Eso que llaman «Estadio Puerto Madero» es en realidad un descampado con tribunas tubulares y escenario montados para la ocasión en los terrenos que fueran alguna vez la fallida ciudad deportiva de Boca y que ya ha sido usado en otras ocasiones, por caso, para Creamfields o el Cirque du Soleil. Allí cerró Shakira un festival que tuvo sus versiones en Salta y en Córdoba, ecléctico en su estética, y con una larga lista de músicos y cantantes también en su segundo escenario.
Probablemente, la cantidad de gente no llegara a las 45.000 personas que dio la versión oficial. Y fue evidente que había invitados en buena cantidad -oyentes de programas de radio, invitados institucionales-, muchos de los cuales quedaron en evidencia yéndose un buen rato antes de que terminara de actuar la colombiana.
Pero es igualmente natural que esta mujer menuda, ex primera princesa de la Argentina, personaje mediático que aparece con frecuencia en los medios más por sus amores y desamores que por su arte, tiene un alto grado de convocatoria y que se ha convertido en una figura internacional a la altura de las mayores «celebrities».
Tanto que la representa la misma empresa que a los Rolling Stones y a U2 o que fue la voz cantante de los últimos dos mundiales de fútbol. Sobre el escenario, frente a un público bullanguero y mayoritariamente femenino, Shakira se exhibió con lo que mejor sabe: hacer sonar su garganta guturalmente, actuar un «arabismo» que se traslada a casi todas las canciones, mover su bellísimo cuerpo con sensual destreza-siempre con su pequeña cintura y su ombligo a la vista-, construir un show mucho más para las pantallas gigantes -imponentes por su tamaño y su calidad- que para los pocos que pudieran ver sus «actings» desde los lugares más cercanos.
La colombiana de Barranquilla, mujer de los más altos puestos de la industria musical, llegó para presentar su último disco «Sale el sol», y eso hizo. Cantó varias de sus canciones pero no se privó -ni privó a sus fans que siempre prefieren lo más conocido- de volver sobre clásicos tan tanquilleros como «Si te vas», «Inevitable», «Gitana», «Ciega sordomuda», «Loba» u «Ojos así». Hubo momento intimista con violín, cello, acordeón, cajón peruano, charango y hasta bombo legüero. Hubo sensuales revolcones por el piso del escenario. Hubo algunas canciones en inglés -«Underneath Your Clothes» y «Hips Dont Lie»-. Y un apoteósico cierre con «Waka Waka», el épico hit del nuevo álbum que se conoció como «Esto es África» durante la última copa del mundo.


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