13 de enero 2010 - 00:00

Siguió en cuesta abajo

Siguió en cuesta abajo
Más ingredientes se incorporaron al amargo brebaje que los argentinos deben ingerir a inicios de año, por lo cual resultaba grotesco que el mercado accionario hubiera tomado por un rumbo distinto del que se volvió a observar. Solamente estaba por resolver la magnitud del nuevo daño sobre los índices. Y si a esto se agregaba que la rueda de recintos del exterior tampoco resultaba favorable, estaba el escenario completo con un DNU que los operadores emitían, decretando una baja por obligación.

El Dow Jones, que viene simulando llegar a «récord» mientras se arrastra, se desagió un 0,61% en el día y el Bovespa lo replicó con nivel similar.

En Buenos Aires, el Merval clásico debió hacer pie en nada más que 2.247 de mínima. Con máximo simbólico rondando el cierre previo -2.316- y para culminar abreviando parte del terreno perdido: 2.270, registrando una baja del 2%. Para la nómina local esto se amplió a un 2,43% y las diferencias generales arrojaron solamente 5 papeles con aumentos, contra robusta nómina de 52 descensos. Y de tal modo quedó pintado el cuadro completo de indicadores reflejando, en la actitud lógica, todo lo que se mueve en derredor de nuestro país y en todos los órdenes.

El volumen se mantuvo a media agua, no denotando excesiva presión vendedora, sino una ausencia general de la demanda y que -con habilidad- intenta forzar la merma de cotizaciones y elegir, en la mesa de las «ofertas de verano» que puedan surgir. Ante la limitada presencia de negocios e intervinientes en el mercado bursátil, nada puede extrañar y hasta un tipo de «rebote» inducido cabe, en la teoría. La Bolsa, apechugando.

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