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Sin cenizas, vuelve la música a Bariloche
Francesca Dego, violinista italiana, será una de las artistas internacionales en la 20 a Semana Musical Llao Llao.
Periodista: ¿Qué características particulares tendrá la edición de este año?
Martín Nijensohn: Cumplimos 20 años, no 20 festivales porque uno se lo llevó la ceniza, así que la idea es celebrar este aniversario. El objetivo fue trabajar con más conciertos para la comunidad, incluso muchos de ellos mezclando artistas porteños con extranjeros y de la zona sur del país. Vamos a desarrollar algunos de estos conciertos en el centro de Bariloche, o en el cerro Otto, donde habitualmente hacemos conciertos gratuitos. Y después hay grupos argentinos, quintetos cuartetos de bronces, va a estar todo muy mezclado. El cierre va a ser con la orquesta de Semana Musical en la Catedral de Bariloche. En total serán alrededor de 24 conciertos en una semana. La Semana Musical es producida por nuestra institución, y el resto de los conciertos son una gestión conjunta con Turismo y Cultura de la Nación. Van a poder ir los habitantes de la región, los turistas y nuestro público. Hay aquí dos años de trabajo en este proyecto de festival ampliado. Las fuerzas de Bariloche lo apoyan fuertemente. Es importante para levantar la zona sur después del volcán Puyehue.
P.: ¿Y respecto del ciclo en el Llao Llao?
M.N.: Es una alegría volver a traer a músicos que tocaron otros años y forman parte de nuestra historia, y también músicos nuevos. Por ejemplo Luis Ascot, que es uno de los grandes pianistas con una historia importante en el país; está nuestra orquesta dirigida por Rafael Gintoli, traemos de Italia a Francesca Dego y Francesca Leonardi, concretando el proyecto que truncó la ceniza el año pasado. Volvemos a traer a Soledad de la Rosa con un programa barroco, el Cuarteto Buenos Aires con Julio Domínguez como invitado para hacer uno de los quintetos de Mozart, y también pensamos en varias noches con obras que nunca se tocaron en estos 20 años, por ejemplo el «Cuarteto para cuerdas» y el «Trío» con piano de Debussy.
P.: ¿En relación con el 150 aniversario de su nacimiento?
M.N.: Nunca le doy importancia a esos aniversarios, la programación del Festival se gesta en el trabajo conjunto con los artistas y el proyecto de obras. Es cierto que el cuarteto iba a tocar esta obra en Buenos Aires, pero el «Trío» fue un pedido especial. El festival es romántico, porque está en el bosque y por la relación de los románticos con la naturaleza, y me doy cuenta de que la música que más llega al público de nuestro festival es la romántica. Desde hace varios años hemos pedido a los artistas incorporar obra de comienzos del siglo XX, que para el oído habituado son lo mismo que escuchar una obra romántica. Pero aún me pasa que muchos abonados han descubierto con nosotros el impresionismo francés. Ir adelantando todos los años fue muy interesante, y programamos Debussy porque es la continuidad lógica del proyecto. Hay programas clásicos pero, por ejemplo, va el «Concierto para piano, trompeta y cuerdas» de Shostakovich. Roman Zaslavsky, un pianista ruso muy mimado en Alemania, trae una de las sonatas de Prokofiev. Mucha gente conoce estas obras y otra no.
P.: ¿Cómo se maneja la proporción de artistas nacionales y extranjeros?
M.N.: El festival fue creado como proyecto para artistas argentinos: en los primeros cinco años casi no hubo extranjeros, la base siempre fueron los músicos argentinos. Es importante crear lugares de prestigio donde presentarse. Siempre tenemos el espacio para los jóvenes, tres o cuatro de nuestros conciertos van a estar dedicados a ellos. El Festival sigue fiel a sí mismo. Nos gusta que vengan extranjeros, pero el espíritu es ese. Los artistas argentinos tienen una capacidad expresiva fantástica pero un desarrollo técnico proporcionalmente menor, así que los alentamos a perfeccionarse.
Entrevista de Margarita Pollini

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