20 de julio 2012 - 00:00

Siria, en llamas: 250 muertos ayer y crece el reto rebelde

Miembros del rebelde Ejército Sirio Libre posan en la ciudad de Azaz, en la provincia de Alepo (izquierda). La TV oficial mostró al dictador Bashar al Asad junto al nuevo ministro de Defensa, de manera de rebatir las versiones de que había dejado la capital (derecha).
Miembros del rebelde Ejército Sirio Libre posan en la ciudad de Azaz, en la provincia de Alepo (izquierda). La TV oficial mostró al dictador Bashar al Asad junto al nuevo ministro de Defensa, de manera de rebatir las versiones de que había dejado la capital (derecha).
Beirut - Rebeldes sirios se enfrentaban ayer al régimen con mayor fiereza en el corazón de Damasco y tomaron el control de partes de la frontera del país tras el asesinato de tres funcionarios de seguridad claves del presidente Bashar al Asad. En medio de una lucha feroz, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos indicó que más de 250 personas murieron en los choques de ayer, en el día más sangriento desde que comenzó la revuelta en marzo del año pasado.

La organización dijo que 155 civiles y 93 miembros de las fuerzas de seguridad perdieron la vida en todo el país, y añadió que aún reunía información sobre los opositores fallecidos, por lo que la cifra sería mayor.

En ese marco, los esfuerzos por encontrar una solución diplomática al conflicto colapsaron cuando Rusia y China vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que amenazaba a las autoridades sirias con imponer sanciones si no detenían el uso de armas pesadas y retiraban sus tropas de las ciudades.

Se trató de la tercera vez que China y Rusia usan su poder de veto para bloquear la presión contra Al Asad. El proyecto, que habría extendido una misión de observadores de la ONU en Siria por 45 días, tuvo 11 votos a favor, mientras que Sudáfrica y Pakistán se abstuvieron.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, calificó la decisión de Rusia y China de «peligrosa y deplorable» y se lamentó que el Consejo de Seguridad «haya fracasado por completo». Asimismo, añadió que su país buscará otras vías fuera del organismo «para presionar al régimen y asistir a aquellos que lo necesiten».

En Damasco, residentes indicaron que la ciudad parecía estar paralizada tras la muerte el miércoles en un atentado suicida del cuñado de Al Asad, del ministro de Defensa y un general de alto rango. El presidente, que aún no había hecho comentarios al respecto, fue mostrado por la televisión local durante el juramento de su nuevo ministro de Defensa, un gesto destinado a desmentir versiones de que había huido de la capital.

En ese marco de tensión, la televisión estatal advirtió a los habitantes que hombres armados disfrazados con uniformes de la Guardia Republicana se estaban desplegando sobre los barrios con mayor agitación de Damasco y que «planeaban cometer crímenes y atacar a la gente».

Según activistas, tales comunicados son un truco del Gobierno para eludir responsabilidades por los asesinatos. «Hemos intervenido sus radiotransmisores y la Guardia Republicana se encuentran en el barrio de Midan. Tememos una masacre», afirmó el militante Samir al Shami.

Testigos informaron de intensos bombardeos y tiroteos de las fuerzas de seguridad durante la noche y la madrugada de ayer en Damasco. Algunos informaron sobre explosiones en los distritos del sur y noreste de la capital.

Un residente dijo que rebeldes atacaron los principales cuarteles de la Policía en Damasco. «El fuego de ametralladoras ha sido intenso en la última hora. Ahora está aminorando pero las calles alrededor del comando de la Policía permanecen vacías», afirmó el habitante de Canavat, un barrio central. Las áreas donde no se estaban produciendo combates estaban mayormente desiertas.

Civiles consultados vía telefónica afirmaron que las rutas para muchos poblados del sur donde los enfrentamientos eran feroces estaban cerradas o llenas de puestos de control. Quienes carecían de herramientas para escapar buscaron refugios seguros e incluso algunos acudieron a la antigua mezquita Umayad, en la parte histórica de Damasco.

También se comunicaron enfrentamientos en la frontera entre Israel y Siria, entre personas que huían del conflicto, pero el primer ministro Benjamín Netanyahu rechazó la posibilidad de recibir refugiados. Por su parte, Líbano informó que cerca de 7.000 personas habían llegado al país proveniente de Siria.

Los enfrentamientos continuaron también en otras partes del país. Los rebeldes dijeron que habían «liberado» el pueblo de Azaz, en la norteña provincia de Aleppo, en el límite con Turquía.

Además, los rebeldes dijeron haber tomado el principal cruce fronterizo con Irak, una de las rutas comerciales más importantes de Oriente Medio, y al menos dos cruces con Turquía.

Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA

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