28 de agosto 2013 - 00:00

Siria y el mercado

Siria y el mercado
Desde el 12 de marzo de 2012 venimos advirtiendo a los lectores sobre las implicancias de la lucha en Siria, que ha obligado a más de un millón de niños a refugiarse fuera del país (ver la columna del 15 de marzo de 2013: "La guerra más sucia"). El error de la administración Obama, de las potencias europeas, e incluso de la Argentina como presidente del Consejo de Seguridad ha sido ignorar un problema -esperando que se diluyese solo- que no ha hecho otra cosa que crecer hasta alcanzar una dimensión geopolítica extremadamente peligrosa. Este peligro se potencia por otro problema que también se prefirió ignorar, como es la revolución en Egipto (la derrocada Hermandad Musulmana -así como Al Qaeda y los EE.UU.- apoyaba la caída de Al Asad en Siria, pero no sabemos a qué "juegan" los militares). Si bien ni Egipto ni Siria son países petroleros, regionalmente son claves: Egipto por el control del Canal de Suez y Siria por su alianza con Rusia, China y en menor medida Irán y Corea (agreguémosle Hizbulá), lo que nos retrotrae a una situación que no veíamos desde la guerra de Vietnam (por eso la alarma). Es posible que todo quede en palabras altisonantes y sanciones por fuera de la ONU, que se espere a los resultados del reporte oficial sobre el uso de armas químicas o que veamos tres días de bombardeos (Reino Unido, Francia y EE.UU. más algún apoyo verbal de la Liga Árabe) para establecer la exclusión aérea del cielo sirio. Desde ahí seguirían más reuniones entre las potencias, y si nadie "saca los pies del plato" continuaríamos con una situación que ya era horrorosa. Lo curioso es que el mercado está actuando como si estuviésemos a la puerta de una gran guerra. Ojalá se equivoque. Ayer el Dow retrocedió el 1,14% a 14.776,13 puntos con el segundo mayor volumen del mes.

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