"Actualizar la memoria", dice el artista plástico Jorge González Perrin, y a partir de una foto carnet en blanco y negro hace un retrato de buenas dimensiones en colores vivos. Mejor dicho, impulsa un cuadro. El no es el único que pinta. Con métodos diversos, organiza la participación de mucha otra gente en la pintura de obras colectivas, y esa gente también participa en su traslado y exposición en lugares públicos, por ejemplo una avenida céntrica un día de manifestaciones. En todo eso hay creatividad, variedad, identidad, y también un compromiso político distinto al tradicional.
Arte Memoria Colectivo, se bautizó su movimiento, dedicado a honrar las víctimas del gobierno de facto. Pero ahí nadie impulsa su recuerdo con llanto sino con colores. Quienes participan en esos trabajos son jóvenes nacidos en democracia, que miran todo aquello con miradas nuevas y convierten los reclamos en fiestas. Esas pinturas, así como las murgas y bandas de percusiones, impensables hace treinta años, hoy son parte habitual de sus actos, una demostración de vida -y una nueva retórica.
La documentalista Carmen Guarini, conocedora y luchadora, registra toda esa actividad, desde el taller a la avenida, y deja impreso un testimonio artístico y social que vale la pena conservar. Ya había hecho algo parecido en "Calles de la memoria", siguiendo la creación e instalación de las coloridas baldosas que la agrupación Barrios por Memoria y Justicia ha colocado en los lugares justos donde alguna persona fue arrestada y desaparecida en aquellos años. Muchas veces, en la puerta de sus casas. En una forma de difusión también nueva, o al menos todavía inhabitual, "Walsh entre todos" se estrena este jueves en una sala, y se emite este sábado y domingo por Canal Encuentro.
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