- ámbito
- Edición Impresa
Soledad: reciclaje y poncho moderado
Con chacareras y zambas cantadas al borde del grito y con su habitual estilo festivalero y algo superficial, Soledad está logrando una interesante convocatoria en la esquiva Buenos Aires.
Ha pasado ya mucho tiempo desde que Soledad empezó a hacer conocer su nombre en las grandes capitales del país. Ese lapso incluye una larga lista de éxitos y algunos planes fallidos, como aquel que la llevó grabar con un lenguaje internacionalizado de la mano del productor cubano-norteamericano Emilio Estefan e, inclusive, algunos supusieran que la estrella de esta cantante estaba en proceso de apagarse.
Lo cierto es que, Soledad Pastorutti ha sabido reciclarse sin traicionar sus comienzos, cuando el público se enamoró de ella. Y más allá de que su último álbum, editado el año pasado y con buenas ventas, lleve el nombre de «Folklore», queda muy claro que es en la fiesta de chacareras y zambas vertiginosas, en el canto que roza el grito, en ese estilo «festivalero» y algo superficial que le ha hecho merecer muchos cuestionamientos, que vuelve a ser «la Sole», la que promedia los cien conciertos anuales por todo el país y la que, pese a sus miedos previos, logró tener una excelente convocatoria en la ciudad de Buenos Aires.
Estos recitales de El Nacional tienen, básicamente, la impronta folklórica y tradicionalista de su último disco y de la Soledad más «pura». Así, las canciones de ese CD conviven con temas ya clásicos de su repertorio. Hay videos y ballet. Hay invitados que son parte del equipo (su hermana Natalia), y menos habituales (los más cercanos a la balada Marcela Morelo y Axel). Hay fiesta y poncho al viento con «A Don Ata»; una canción escrita por ella misma («Crónica de otra muerte») y un estreno: «La salida». No hay sorpresas, es cierto. Pero nadie pretende que «la Sole» se renueve. Seguro que justamente porque apela a su «pureza», es que su público se mantiene firme y la acompaña, incluso, en la más difícil Buenos Aires.

Dejá tu comentario