7 de diciembre 2012 - 00:00

“Somos póstumos porque no estamos pero dejamos algo”

Luisa Albinoni: del «Hola mami» de «La peluquería de don Mateo» a la incisiva comedia negra de José María Muscari.
Luisa Albinoni: del «Hola mami» de «La peluquería de don Mateo» a la incisiva comedia negra de José María Muscari.
Simpática, de trato sencillo y con su habitual platinado a lo Marilyn Monroe, Luisa Albinoni ya está lejos de aquel «Hola mami» que la llevó a la fama en «La peluquería de don Mateo». La actriz, vedette y cantante es una de las figuras de «Póstumos», el nuevo espectáculo que José María Muscari estrenará en febrero en el Teatro Regio. Los demás protagonistas (Tito Mendoza, Nelly Prince, Hilda Bernard, Max Berliner, Ricardo Bauleo, Edda Díaz, Erika Wallner y Gogó Rojo) compartirán con Albinoni una especie de antesala al cielo, donde entre bromas y sarcasmos hablarán de la muerte, de sus gustos personales y de sus respectivas trayectorias.

Periodista: No me diga que le contó toda su vida a Muscari.

Luisa Albinoni: Me entregué totalmente. El podía hacer lo que quisiera conmigo. Primero nos entrevistó a todos y después nos plasmó en la obra, en lo que significamos popular y artísticamente para el público. No está toda mi vida, ni lo más grueso de mí. Pero él supo extractar la información y llevarla a la comicidad haciendo un enlace con los demás, porque no tenemos nada que ver unos con otros.

P.: Es un elenco bastante heterogéneo.

L.A.: Esa fue la idea. También estaba Ethel Rojo, pero lamentablemente se nos fue antes de tiempo. Se habla mucho de ella en el espectáculo. Yo me siento muy querida y muy cuidada por Muscari. El le tiene un cariño muy especial a los actores de trayectoria, sobre todo a los de edad muy avanzada, como Max, Hilda, Nelly. Es un lujo tenerlos en la obra.

P.: ¿No es un poco duro, después de tantos años de carrera, jugar a estar muerta?

L.A.: Todos estamos muy felices con la obra y con lo que va surgiendo en los ensayos. Aquí mostramos un pedacito de lo que somos los actores, de lo que realmente queremos, de cómo nos tratamos entre nosotros.

P.: ¿Y cómo se tratan?

L.A.: Y en general los actores tenemos algunos pruritos entre lo que es popular y lo que es cultural. De eso también se habla en la obra. Está mostrado con mucho humor. También bailamos y tenemos momentos de locura. Nos divertimos muchísimo; pero ya no sé si parecemos locos o estamos locos de verdad.

P.: Hablan de sus gustos y manías, de los seres queridos que ya no están.

L.A.: Yo cuento que me gustan los fideos con aceite.

P.: También hace referencia a su pasada relación con Jorge Porcel, cuya memoria fue bastante denostada en los últimos meses.

L.A.: Pero eso ya lo habíamos hablado con Muscari antes de que surgiera el tema en los programas faranduleros. Yo hablé del gordo con total libertad, porque fue un hombre muy importante en mi vida. El me enseñó mucho y me dio mucho. Cada quien tendrá su prisma para juzgarlo. Yo conservo un buen recuerdo de él y un cariño muy especial.

P.: ¿»Póstumos» es un homenaje o una generosa oportunidad laboral?

L.A.: Creo que es un homenaje a los actores de trayectoria y con una formación tradicional que no es lo que se estila ahora. Esto de hacerse conocido a través del escándalo, no es propio de actores, ni de artistas. Nosotros no tenemos nada que ver con eso y por eso hoy nos sentimos marcianos. A mí nunca, ni aún de joven, se me hubiera ocurrido hablar mal de un compañero o de una compañera. Para mí fue muy duro ir a los programas a hablar de mi nena y del tema de la adopción sin que me enredaran en alguna disputa con alguien. Qué derecho tengo yo a hablar mal de nadie, si lo único que quiero es ser juzgada como actriz.

P.: ¿A qué apunta «Póstumos»?

L.A.: Creo que es un mensaje de Muscari para todos aquellos que se olvidaron de nosotros y tiene que ver con que todavía «se puede». El quiso demostrar que somos utilizables, no desechables. Para mí ha sido una bendición esta experiencia y estoy feliz de volver al trabajo.

P.: ¿Ya no volvería a la comedia picaresca?

L.A.: A mí no me gusta hacer papelones con la edad que tengo. Mi momento ya pasó. Hoy es el momento de las chicas, que son necesarias porque son las que adornan. Son bonitas y tienen buenos lomos; entonces, que los muestren. Yo nunca competiría con ellas. Una se tiene que guardar y ser una señora elegante. Nosotras, las de 60, ya podemos ir haciendo de madres, abuelas, tías.

P.: O de preceptora madura y sexy, como en «Graduados».

L.A.: Me encantó esa participación, de trajecito y toda tapada. Quería hacer una cosa distinta, sin mostrar tanto. ¡A ver si ahora se nota que sé actuar! El trabajo de linda y sexy no es eterno, pero ¿vio cómo tapa todo lo otro? Yo me querría ver una vieja digna. ¿Si no qué hacemos? ¿Pagar cincuenta operaciones para quedar hecha una cosa deforme que cuando te ven por la calle nadie sabe quién sos?

P.: ¿Se considera una figura «póstuma»?

L.A.: Sí, porque póstumo es alguien que ya no está, pero es alguien que dejó algo. Y para mí es un honor haber dejado algo en el público, aunque sea una sonrisa, un momento de alegría. Mucha gente se acerca a saludarme y me agradece la felicidad que les daba en aquel programa de Gerardo Sofovich. Esa es la función social que tenemos los actores y si en «Póstumos» puedo volver a dejarles una sonrisa, va a ser maravilloso.

Entrevista de Patricia Espinosa

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