7 de noviembre 2011 - 00:00

Sonic Youth: se hizo esperar pero triunfó

Hubo que esperar hasta pasada la medianoche para que llegara Sonic Youth (incluyendo el interminable show de Calle 13), pero los fans no salieron defraudados.
Hubo que esperar hasta pasada la medianoche para que llegara Sonic Youth (incluyendo el interminable show de Calle 13), pero los fans no salieron defraudados.
Personal Fest: Sonic Youth, Calle 13, INXS, The Killers, Massacre, Damian Marley y otros (Club Gimnasia y Esgrima, sábado 5).

Hubo de todo para todos los gustos, incluyendo una performance antológica de la banda de culto Sonic Youth que cerró la segunda noche del Personal Fest con su despliegue de sonidos corrosivos en una performance eminentemente instrumental y disonante, con largos momentos experimentales que incluyeron hasta el uso de un ventilador de pie como fuente de acoples, y un constante arco de violín para sacar notas extrañas de la guitarra eléctrica.

El grupo liderado por el matrimonio recién divorciado, Kim Gordon y Thurston More tocó algunos de sus grandes temas, como el increíble «Death Valley 69" poniendo al público, que esperó hasta las doce y media de la noche, en un trance ajeno al resto del festival, que comulgó con sonidos mucho más convencionales. En efecto, la gente que esperaba que empiece Sonic Youth no aguantaba la larguísima actuación -por momentos pesadillesca e interminable- del hip hop latinoamericanista de Calle 13, que interrumpía sus ya de por sí extensos temas con peroratas demagógicas que parecían salidas del sketch de Capusotto de «Latino Solanas», casi una autoparodia de estos puertorriqueños que, por otro lado, hay que reconocer, conquistaron plenamente a sus incondicionales, que no dejaron de festejar su cuasi infinita presentación.

Antes habían tocado los INXS, con un ajustado show de grandes éxitos que obviamente no pueden sonar igual que en los buenos viejos tiempos del difunto Michael Hutchence, pero que conformó a fans y curiosos que iban y venían desde el campo a los distintos stands de productos y promociones telefónicas, para corear las canciones más conocidas del popular grupo ochentista.

Antes, mucho más temprano, ya habían tocado The Killers, y luego una de las sorpresas del festival, los viejos conocidos argentinos de Massacre, que sonaron como toda una superbanda, con un sonido poderoso, la batería más contundente de la noche, grandes solos de guitarra y una excelente puesta de video producida para la ocasión, tocando algunos de los formidables temas de su último disco «Ringo» que en vivo supera todo lo ya de por sí bueno de este grupo hace años. Pero en todo caso, las más de veinte mil personas que fueron a ver Sonic Youth se encontraron con música con mayúsculas, instrumentales deformes hasta lo onírico, y una puesta de luces estroboscópicas, tonos rojos y azules y flashes permanentes de dimensiones épicas, que las dejaron, ya cansadas luego de horas y horas de festival, en un estado catatónico.

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