El factor sorpresa, que Néstor Kirchner instauró como mecánica de decisión y Cristina de Kirchner usa como secreto preventivo, mantenía anoche abiertas múltiples opciones sobre los postulantes K, intriga que sembraba, en simultáneo, malestar entre los dirigentes.
El planeta K bonaerense se mudó ayer a Capital Federal, en un radio de no más de 5 cuadras de la Casa Rosada, a la espera de señales e indicios o, los más afortunados -los menos en promedio- llamados y consultas. Daniel Scioli se instaló en el BAPRO con su mesa política.
Alberto Pérez, su jefe de Gabinete, en quien el gobernador delegó la tarea de escuchar a todos los sectores y diseñar un esquema de compensaciones, pasó por Balcarce 50 para verse con Carlos Zannini. Pérez entregó una guía sobre demandas y posibilidades.
El vice de Scioli, cláusula que taponaba las demás decisiones era -junto al vice de Cristina de Kirchner (ver pág. 11)- uno de los dos agujeros negros que mantenían congelada la galaxia K. Todo envuelto en el mutismo de los dirigentes, más por la intriga que por el secretismo.
Hasta donde trascendió, el gobernador esperaba una convocatoria de la Presidente para hablar sobre el vice bonaerense que hasta anoche no se había producido. Se habló de un malestar de Scioli por la demora de la mandataria por presumir que la tardanza escondía una emboscada.
El pánico en el sciolismo es que Cristina de Kirchner se despache, sin margen de negociación, con el nombre de Gabriel Mariotto. Se ha contado en estas páginas que ése es el dirigente que menos agrada, de los nombres que suenan, al gobernador que postula a José «Pepe» Pampuro como antes dejó correr la versión de Cristina Álvarez Rodríguez.
Las opciones de Florencio Randazzo y Julián Domínguez siguen en danza como la alternativa, patrocinada por la Corriente Nacional de la Militancia, de Jorge Taiana. Sin embargo, hacia abajo, quedan muchos -demasiados- renglones por completar, motivo de disputas feroces.
Veamos:
La boleta de senadores y diputados nacionales, reservada sólo para la Presidente, es una burbuja inaccesible. Se instaló la hipótesis de Aníbal Fernández, como escalón previo para trepar a la de presidente de la Cámara para, desde ahí, negociar las leyes para Cristina. El quilmeño aparece, del mismo modo, como posible senador donde se menciona también a Alicia Kirchner para ocupar el tercer lugar en la línea de sucesión y a Julián Domínguez. Para el cupo femenino se menciona a Diana Conti.
Es más abierta, salvo una razzia brutal, la cuestión de los demás diputados: volverían peronistas como José María Díaz Bancalari, Juan Carlos Sluga y Jorge Landau, cristinistas como Adela Segarra o el moyanista Octavio «Tío» Argüello. También volvería, vía Sabbatella, Ariel Basteiro. A Eduardo «Wado» de Pedro, cacique sigiloso de La Cámpora, aparece entre los posibles incorporados junto a Facundo Moyano. Mayra Mendoza, referente juvenil de la rama femenina camporista, también podría estar en la tira. Carlos Castagnetto sería bendecido a pedido de Alicia K.
Respecto de los intendentes, salvo cambios como el de Andrés Arregui por Mariano West en Moreno y el salto de Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) hacia el duhaldismo dejando vacante la candidatura del FpV, no sólo no habrá novedades sino que serían contadas las colectoras y muy pocas las primarias. Sí en cambio habrá ruido en los distritos que gobierna la oposición o están en manos de dirigentes alineados con la Casa Rosada y Scioli, pero que no provienen del PJ. El caso de La Plata merece un paréntesis: allí aparece como rival de Pablo Bruera, el hijo de Estela de Carlotto, Guido Carlotto. No se sabe si va a la primaria o con colectora. En el interior, en tanto, se esperan algunos entreveros.
En las secciones operó un sistema de negociación territorial que en la mayoría de los casos derivó en una boleta consensuada que luego revisó Alberto Pérez y más tarde quedó en manos de Zannini que se encerró, por la tarde, en Olivos con la Presidente junto a, entre otros funcionarios, Juan Carlos Mazzón. De ese esquema surgían algunos datos: que Horacio González iría al frente de la lista de la Primera, donde también estarían Arregui, una referente massista; Alfredo Antanuccio, y el sciolista Guido Lorenzino. En la Segunda se repetía una antigua disputa entre Díaz Bancalari y Eduardo «Lalo» Di Rocco: el primero proponía a Marcelo Carignani; el segundo a Ricardo Bozzani. Por la Tercera, Baldomero «Cacho» Álvarez se preparaba para encabezar la tira junto a un matancero puesto por Fernando Espinoza, Cristina Fioramonti -esposa de Carlos Kunkel-, mientras que por los demás lugares a salir -cinco seguros- se peleaban la CGT, La Cámpora, Juan José Mussi y Francisco «Barba» Gutiérrez.
En la Cuarta hubo acuerdo aunque tironeaban por el cabeza de lista que sería Ariel Franetovich, ministro de Scioli, enlazado a Randazzo. El segundo sería Darío Golia, de Chacabuco, y referente de Domínguez. El sciolista Roberto Passo también integraría la boleta. En la Quinta, a pesar de algunas tensiones, se avanza en un acuerdo que llevaría a Juan de Jesús como cabeza de lista, mientras que habría lugares para La Cámpora -lo ocuparía Fernanda Raverta-, un lugar para Gustavo Pulti, de Mar del Plata, otro para la CGT y el resto se repartiría entre intendentes y quizá un sciolista.
Por la Séptima suenan Walter Abarca, exsecretario privado de Néstor Kirchner y Patricio López Mancinelli -que responde a José Eseverri, alcalde de Olavarría-. La octava, y capital de la provincia, está atada a varias cuestiones: la fundamental es si hay paz entre los Bruera y la Casa Rosada en cuyo caso el kirchnerismo metería a un senador. Scioli también quiere terciar, al igual que el PJ aliado a Bruera que comanda Raúl Pérez. El bruerismo, en tanto, impulsa a Santiago Martorelli. De esos cinco, sólo hay tres bancas para repartir.
Pablo Ibáñez
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