19 de octubre 2011 - 00:00

Spielberg lanzó “Tintín” con entusiasmos y enojos

Steven Spielberg y Peter Jackson durante la presentación de «Tintín», el Indiana Jones digital de la nueva década.
Steven Spielberg y Peter Jackson durante la presentación de «Tintín», el Indiana Jones digital de la nueva década.
París - Tintín , el clásico personaje de Hergé, pasó de las páginas de la historieta al cine en una versión rodada por Steven Spielberg en 3D, que será lanzada primeramente en Europa antes que en los Estados Unidos y el resto del mundo. Si bien las primeras reacciones de la prensa francohablante, que ya vio el film en privado, son entusiastas, al sindicato de actores en Hollywood no le agradó que otro director de primer nombre, como antes Cameron, continuara prefiriendo lo digital antes que la acción real.

«Las aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio» se estrenará el sábado en Bruselas (Bélgica fue la tierra natal del personaje creado hace 80 años por George Remi, alias Hergé), 30 años después de que Spielberg acariciara el proyecto. El realizador dijo estar cautivado desde 1981 por el reportero de jopo, gorra de béisbol, zapatillas deportivas y anteojos, a quien considera el antecesor de Indiana Jones. Y aunque desde entonces pretendía llevar a la pantalla una adaptación de la historieta no quiso una película con actores de carne y hueso, ni tampoco un dibujo animado.

El proyecto de Spielberg de filmar a Tintin, un personaje casi desconocido en los Estados Unidos, fue en sí ya toda una aventura. El cineasta contactó en 1983 a Hergé, que parecía entusiasmado de trabajar con él, pero el historietista murió antes de que pudieran encontrarse. Fue su viuda, Fanny, quien dio al cineasta los derechos para llevar el personaje al cine, en 2006, tras arduas negociaciones.

Spielberg tuvo luego que esperar a la aparición y desarrollo de la técnica de «motion capture» (captura de movimiento) para poder filmar la película, que ha sido coproducida por el director de «El Señor de los Anillos», Peter Jackson. Quería esa técnica, en la que los movimientos de actores reales dan vida a personajes digitales por medio de sensores -algo ya visto por ejemplo en las criaturas azules de «Avatar»-, para poder dar así lo que, a criterio del director, una mayor emoción y expresividad a los personajes.

El británico Jamie Bell, que interpreta al reportero, vistió una malla de puntos reflectantes, que al ser captados por la cámaras permitió a los animadores reproducir sus movimientos en el cine. Bell, que interpretó a Billy Elliot en el film homónimo de 2000, comparte protagonismo con Andy Serkis (Gollum en «El Señor de los Anillos»), que encarna al Capitán Haddock, mientras que Daniel Craig, el actual James Bond, interpreta a Rackham el Rojo.

Milú, el perro de Tintín, es el único personaje completamente digital, basado en las historietas «El Cangrejo de las Pinzas de Oro», «El Secreto del Unicornio» y «El Tesoro de Rackham el Rojo».

La salida del film a los cines también sigue un camino distinto al usual: en vez de estrenarse en Estados Unidos, «Las Aventuras de Tintin» saldrá primero en toda Europa, la próxima semana, y en la Argentina y Perú, el 10 de noviembre. La estrategia es crear suficiente ruido y expectativa para que cuando al fin se estrene en Estados Unidos, en vísperas de Navidad, se convierta en un triunfo de taquilla.

Escollos

Además de todos los problemas anteriores, la de «Tintín» continúa siendo para Spielberg una empresa complicada. En primer lugar, el personaje, si bien ampliamente popular en Europa, debió atravesar algún tiempo atrás serios cuestionamientos, como el de la acusación de racismo a su autor. En efecto, durante sus tiempos de esplendor (los años previos a la Segunda Guerra Mundial), cuando los aires políticos eran muy distintos de los actuales, apareció un número donde Tintín viajaba a África y su trato con algunos de sus habitantes era descarnadamente racista. Ese número, inclusive, nunca fue reeditado en algunos países, y representa un baldón en la historia de la tira.

Un problema de otra índole, en cambio, es que al haber realizado un film con la misma técnica de «Avatar», el sindicato de actores norteamericano volvió a cuestionarlo, como en su momento a James Cameron, por el empleo de tecnología que poco a poco sigue oscureciendo la labor humana en Hollywood. En declaraciones que reprodujo «Los Angeles Times», el cineasta aclaró que si optó por ese formato fue porque «mi respeto por el arte de Hergé así lo requería. Era la única forma de acercarme a ese arte. Hergé concibió personajes ficticios en un mundo real, no en un universo fantástico. Él utilizó el universo real, y se valió de National Geographic en sus investigaciones para las historietas. De esa forma, haber rodado acción real con actores reales alejaría al espectador de la técnica de Hergé. A los actores reales les quedaría un poco ridículo el vestuario necesario para reflejar el mundo de Tintín, en cambio, en un medio digital, ese sentido de ridículo se pierde». Quizá, Spielberg tuviera en mente su adaptación de Peter Pan en la película «Hook», filmada con actores reales, con ese vestuario que hoy dice que sienta ridículo.

Si la técnica del motion capture no es nueva (ya se empleó hace casi una década en «El expreso polar», con Tom Hanks transformado en un personaje digital), sus procesos han evolucionado mucho, como lo demostró el «Avatar» de Cmaeron. Los movimientos de los actores son seguidos ahora por más 100 cámaras, y todos ellos usan una microcámara adosada a la línea de la quijada que capta hasta el menor detalle de sus rostros, para evitar lo que se conoce como la «mirada hueca» que priva de movimiento o emoción a los ojos.

Toda la información suministrada por la cámara se archiva en una computadora a la manera de una réplica del actor en 3D, cuya actuación entera puede ser modificada y retocada a voluntad por el director y el equipo de edición. «Este mundo virtual», concluyó diciendo Speilberg a «Los Angeles Times», me dio la sensación de ser un pintor, «Los actores, al correr por las calles de Bruselas, están siendo enteramente monitoreados en esa realidad virtual donde ya están convertidos en personajes en 3D».

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