16 de enero 2012 - 00:00

Sucheras y Cutello, viejos lobos de mar

Ángel Sucheras (arriba) y Jorge Cutello actuaron en «Clásica y Moderna».
Ángel Sucheras (arriba) y Jorge Cutello actuaron en «Clásica y Moderna».
Actuación de Ángel Sucheras (voz, piano) y Jorge Cutello (saxo, flauta, voz, piano). (Clásica y Moderna, 12 de enero).

Son dos viejos lobos de mar. O dos antiguos delanteros que juegan sin mirarse y sin necesidad, siquiera, de recibir más instrucciones del director técnico. Si su tiempo alrededor del jazz se midiera por millas, tendrían acumuladas las suficientes para dar varias vueltas al mundo. Y ya no tienen que explicarle a nadie de qué se tratan sus respectivas carreras, ni necesitan justificar por qué hacen lo que hacen. Sin embargo, estos dos artistas que han visitado países y escenarios de todas partes, que son parte fundamental de la historia del jazz en la Argentina, se siguen divirtiendo; y quizá debamos detenernos allí y rescatar ese aspecto como central en su actuación.

Jorge Cutello toca el saxo alto (muy bien) y la flauta traversa (algo menos), pero se hace enorme cuando canta. Ángel Sucheras toca maravillosamente el piano y también se atreve con la voz; entonces, es prolijo sin ser un virtuoso. Las canciones que eligen (sólo excepcionalmente son puramente instrumentales) son «standards» del jazz y unos cuantos temas brasileños. Por su concierto pasan Cole Porter -con «Tangerine»-, Bobby Timmons -y su no tan escuchado «Moanin», Hoagy Carmichael -» (Up A) Lazy River»-, Maceo Pinkard -y el clásico «Sweet Georgia Brown»-, Jimmy Van Heusen -«(Love Is) The Tender Trap»-, Herman Hupfeld -«As Time Goes By»-, Clark Fisher -«Pensativa», una especie de bossa nova norteamericana muy interesante-. Y por Brasil desfilan Ivan Lins/Vitor Martins -«Bilhete»- o la dupla Jobim/Vinicius -«Chega de saudade»-. De todos modos, siendo importantes, las piezas elegidas pasan a un segundo plano. Porque lo que merece la atención es el modo en el que estos dos señores maduros que no han perdido su frescura, tocan, cantan, improvisan, juegan, modifican la lista sobre la marcha, despliegan recursos técnicos y artísticos, y hasta se atreven con una no preparada «tocada» final a dos pianos.

R.S.

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