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Sugestivo: un cardenal clave desmintió la renuncia del Papa
Benedicto XVI presidió ayer la ceremonia de clausura del mes dedicado a la Virgen María, en los jardines vaticanos.
«Dejemos estar a Benedicto XVI: no renunciará a su cargo, del modo más absoluto, nunca se dimitirá y ¿por qué debería hacerlo? Se quedará donde está», enfatizó Tonini al diario regional LEco di Bergamo sobre el llamado caso Vatileaks.
Al ser interrogado sobre lo que podría haber detrás de la filtración de documentos reservados de la Curia romana a la prensa, el cardenal respondió: «En mi opinión, éste es el momento de los jugadores de azar». «Mi impresión es que existe alguien, más o menos astuto, más o menos imbécil que quiere arrojar barro en su contra, y no comprendo cuál es la utilidad de esto», analizó Tonini, y agregó que «no hay motivo de pensar que haya de por medio algo de trágico, por lo que puedo entender no me parece que haya ningún drama».
En cuanto al arresto de Paolo Gabriele, el mayordomo de Benedicto XVI investigado por hurto agravado, el cardenal dijo: «Mi impresión es que se quiso intervenir de manera enérgica, quizás se actuó de esta manera por temor de que pudiera pasar algo peor».
Sobre la situación del detenido, el director de la sala de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, comentó que Gabriele será interrogado por el juez instructor del tribunal vaticano, Piero Antonio Bonnet, antes del lunes o del martes.
Mientras tanto, dijo el vocero, la gendarmería vaticana está procediendo al «estudio y catalogación del material secuestrado, que será puesto a disposición del juez de instrucción», en referencia a los documentos incautados en el departamento en el que Gabriele vivía con su familia, en territorio de la Ciudad del Vaticano.
Detenido
Hasta el momento, Gabriele seguía detenido en una habitación de seguridad de la sede de la gendarmería vaticana, aunque fuentes cercanas a su defensa indicaron que sus abogados probablemente le presentarán al juez de instrucción un pedido de libertad vigilada o de arresto domiciliario para su cliente.
Los centenares de papeles sustraídos por Gabriele sirvieron para la publicación de un libro en el que se denuncian presuntas conspiraciones entre cardenales: «Su santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI», de Gianluigi Nuzzi. Entre los documentos había numerosas cartas privadas dirigidas al Papa o a su secretario Tarcisio Bertone, con informaciones, reflexiones, manifestaciones de conciencia, denuncias e incluso desahogos personales. El caso provocó una de las mayores crisis del papado de Benedicto XVI, ya que puso en discusión inclusive su liderazgo como guía de la Iglesia.
Las luchas por el poder dentro de la legendaria institución y las recientes acusaciones de lavado de dinero al Banco Vaticano no sólo dividen a las más altas autoridades de la Iglesia, sino que debilitan a Benedicto XVI. «No se trata sólo de una violación, ya de por sí gravísima, de la reserva a la que cualquiera tiene derecho, sino también de un vil ultraje a la relación de confianza entre Benedicto XVI y quien se dirige a él, aunque sea para protestar», declaró el martes monseñor Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado y número tres de la Santa Sede.
Para muchos observadores y vaticanistas, las filtraciones tienen como objetivo derribar al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y brazo derecho del Papa (ver aparte).
Pese al momento «difícil» que atraviesa la Santa Sede, la comisión de tres cardenales designados por el Papa sigue investigando el caso y escuchando testigos, funcionarios y personal del Vaticano.
Agencias ANSA, DPA y Reuters


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