19 de abril 2011 - 00:00

Suspiro desobediente en el PC cubano ante una bula castrista

Raúl Castro, en una votación del Congreso. Emitió directrices para ablandar su propio régimen y ordenó que lo critiquen.
Raúl Castro, en una votación del Congreso. Emitió directrices para ablandar su propio régimen y ordenó que lo critiquen.
La Habana - En el estrecho surco en el que puede la política cubana despegarse de las bulas castristas, el congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) sugirió algunos retoques al profundo plan de reformas económicas ordenadas por el presidente.

Dentro de las recomendaciones a las que se atrevieron en el Congreso está la de «revisar» la política impositiva, criticada en los debates populares previos a la cita, y solicitar que su implementación se adapte a cada territorio según el desarrollo económico que presente.

Los ajustes y conclusiones propuestos por cinco comisiones sobre las más de 300 reformas impulsadas por Castro fueron aprobadas al cierre de esta edición por los cerca de 1.000 delegados que integran el plenario.

Las reformas incluyen el recorte de más de un millón de empleos estatales, la reducción del subsidio de alimentos, la expansión del sector privado y la descentralización planificada del aparato estatal, en un giro drástico que representa en sí mismo el reconocimiento del fracaso de décadas de stalinismo económico.

Además, según el sitio oficial www.cubadebate.cu, en la sesión matutina de ayer fue «presentada y sometida a votación la candidatura a miembros del comité central del partido». La renovación de la cúpula del PCC y su buró político podría perfilar las bases para cambios políticos.

El sábado, al inaugurar el congreso, Raúl Castro afirmó que su Gobierno busca acabar con medio siglo de «inmovilismo» y hacer perdurar el sistema socialista. Asimismo sorprendió al sugerir que el país analizaría limitar a dos períodos de cinco años cada uno el tiempo de permanencia en los cargos de poder, entre los que se incluye el de presidente y líder del PCC.

Castro, de 79 años, busca inyectar renovación al Gobierno que ha comandado junto a su hermano Fidel por más de medio siglo. La medida podría ser sometida a discusión popular (estilo Castro, es decir, sin debate) y examinada en una conferencia del PCC planificada para enero de 2012.

Diversos resúmenes de prensa sobre los debates del domingo no informaron sobre desacuerdos con el plan inicial propuesto por Castro.

Las comisiones se centraron en temas generales como la necesidad de construir una cultura empresarial que priorice la eficiencia y mayor flexibilidad en la política tributaria que estimule el trabajo privado. El plenario sugirió hacer énfasis en la cuestión impositiva.

«Incluye la decisión de revisar anualmente las cuotas mínimas mensuales para hacer las modificaciones y correcciones pertinentes, según lo que planteen los territorios», dijo Granma, principal diario del régimen.

Asimismo fue debatida la esperada apertura del mercado inmobiliario, prohibido desde la revolución de 1959, y una de las comisiones «acordó elevar al plenario que se establezca la compraventa de las mismas», dijo la agencia estatal Prensa Latina.

El congreso también deberá elegir hoy un líder que reemplace a Fidel Castro como primer secretario del PCC, cargo al que renunció en 2006 después que una enfermedad lo tuvo al borde de la muerte. Su hermano Raúl sería quien lo sustituya al igual que lo hizo en la presidencia de la nación.

El ex presidente cubano, que se ausentó de la reunión del PCC, que lideró desde su fundación en 1965, dijo que había escuchado los debates de las comisiones y estaba «asombrado». «Estaban tan preparados y era tan rico su vocabulario que, que yo casi no entendía», sobreactuó Castro, de 84 años. «La nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado, y seguir demostrando que el socialismo es también el arte de realizar lo imposible», agregó el líder.

Una comisión analizó el destino de la canasta básica de alimentos que los cubanos reciben desde hace décadas a precios muy bajos pero que el Gobierno intenta eliminar gradualmente por considerarla una «carga insostenible».

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA, y Ámbito Financiero

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