La relación comercial y financiera de Argentina con China se ha desarrollado fuertemente en el último tiempo, ubicándose en el centro de la escena el swap acordado entre los bancos centrales de ambos países que trae consigo diferentes implicancias, riesgos e impactos. En ese marco, un informe de Ecolatina analizó las condiciones del swap, entendido como “un intercambio de monedas entre bancos centrales”, explicando que “el Banco Central de la República Argentina registra los yuanes en su activo (aumenta las reservas) y en su pasivo (no son propios), es por esto que suelen restarse para calcular las reservas netas”.
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Swap con China: destacan que revitaliza el comercio bilateral e impacta en reservas
El informe recordó que “hasta antes del actual acuerdo era muy limitado el monto que el Gobierno podía utilizar de los casi u$s19.000 millones (130.000 millones de yuanes) disponibles: por caso, el uso directo de yuanes fue en 2020 y 2021 de sólo el 0,2% del acuerdo”. En cuanto a los riesgos que trae aparejado el acuerdo, se señaló que “las consecuencias de los diferentes usos y aplicaciones del swap son las relativamente elevadas y desconocidas tasas de interés que deben abonarse a posteriori”. En esa línea, desde Ecolatina indican que “como contrapartida, y si bien la información no es de índole pública, existen dos riesgos asociados”: riesgo de tasa y riesgo cambiario.
Finalmente, sobre las implicancias del swap, el informe sostiene que “teniendo en cuenta que las importaciones realizadas por Argentina desde China cayeron durante el primer cuatrimestre un 27% interanual, la oportunidad para el país asiático se presenta como un win-win: revitaliza el comercio bilateral, abona a un objetivo más general en la difusión del yuan y gana influencia en la región. Además, medidas de este estilo permitirían aliviar las operaciones de las empresas de origen asiático que se encuentran operando en el mercado local”.
En tanto, “desde el punto de vista de Argentina, la activación del swap (así como la potencial llegada de las inversiones anunciadas) le permite al Gobierno obtener aire en la compleja coyuntura de escasez de divisas que se encuentra transitando: la activación le permite al BCRA otorgar yuanes a importadores que antes no estaban disponibles, ‘liberando’ divisas para otros fines”, aportó el documento.
A su vez, se destacó que “las compras externas de origen chino explican el 20% de nuestras importaciones, por lo que la utilización del yuan permitiría aliviar las restricciones a las importaciones en un volumen para nada despreciable y afectar de forma positiva a la actividad”.

