18 de noviembre 2010 - 00:00

Taiwán y Córdoba sostienen el nivel en Mar del Plata

Una imagen del film taiwanés «El cuarto retrato», de Mong-Hong Chung, calurosamente recibida en su exhibición en el Festival de Mar del Plata.
Una imagen del film taiwanés «El cuarto retrato», de Mong-Hong Chung, calurosamente recibida en su exhibición en el Festival de Mar del Plata.
Mar del Plata - Buen nivel de cine popular ayer en la competencia oficial. De Taiwan, «El cuarto retrato», de Mong-Hong Chung, una historia con varias vueltas sobre un niño que queda huérfano y pasa a vivir con otros parientes, mientras surge en su cabecita la figura de otro niño. ¿Un hermanito regalado, quizá? Hay sonrisas y alguna lágrima, todo bien equilibrado y entretenido.

Y de Córdoba, «De caravana», del debutante Rosendo Ruiz, que regala sonrisas en un cuento de varios pícaros y un zonzo con suerte. Hay frescura, marginales queribles, tradición mediterránea, y un narigón de apariencia inofensiva y buena cabeza para el mal y hasta para percibir y desarrollar un concepto de arte mejor que el pretendido artista con quien se encuentra. En suma, el público aplaudió con gusto, y la colonia cordobesa que vive en Mar del Plata aplaudió con ganas.

En las otras competencias se vieron «Novena» (Enrique Collar, Paraguay, minimalista pintura de un hombre vecino a la ruta, que se terminará yendo a la Argentina, todo contado con buenos climas y excelente fotografía) y las nacionales «Tiempo muerto» (Baltazar e Iván Tokman, lindo documental con los veteranos de la selección argentina campeona mundial de básquet 1950, evocando injusticias y glorias), «Agua y sal» (Alejo Taube, relato inicialmente confuso pero de buen final sobre dos parejas, una muerte, y un niño por nacer), y «Malón» (Fabián Fattore, sucesión de viñetas en la vida de un joven reservado, jefe de hogar, que hace su trabajo, practica boxeo, y siente particular atracción por un cuadro de Ángel Della Valle). Todo variado y parejo.

La tecnología favorece al festival con dos aportes. Uno, la incorporación de la plataforma audiovisual Mubi, una red social que permite ver películas online en forma gratuita. El asunto tiene sus bemoles pero, si se apura, el lector puede ver en su casa (solo mientras dure el festival) varios títulos que se están dando en Mar del Plata. Se pierde la charla posterior con los autores, pero no todo es posible en la vida. La dirección es www.mardelplata filmfest.com, y también www.mubi.film.

El otro beneficio, es que se ha logrado solucionar en parte un problema de Bruce Beresford. Demorado con su nueva película, el hombre no puede venir personalmente pero llega en forma virtual. Así, sin cambiar de sala ni horario, este jueves dará su anunciada master-class mediante una videoconferencia desde Nueva York.

El que vino personalmente es Eusebio Poncela, que está filmando en Buenos Aires pero quiso presentar una obra que protagonizó en 1979, «Arrebato», de su amigo Iván Zulueta, a quien el festival dedica una retrospectiva. «La movida madrileña empezó con esta película», recordó el actor, agregando que «el personaje femenino iba a hacerlo una modelo, pero no quiso desnudarse. Entonces apareció Cecilia Roth, que no tuvo problemas, y así empezó su carrera en España». Una Cecilia delgadita y sin aires de actriz dramática, y una película muy loca. «Cuando la estrenamos vinieron a pegarnos piñas, nos tiraban piedras. Pero ahora Zulueta falleció y para todos ha pasado de puta a santa». Una espectadora aprovechó a preguntar «Lo que le pasa al personaje, ¿es por la heroína o la esquizofrenia que tiene?». Respuesta inmediata de Poncela: «Ah, señora, yo de esquizofrenia no sé nada».

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