20 de octubre 2009 - 00:00

También fútbol americano busca un salvataje

Anthony Noto, el director financiero de la Liga Nacional de Fútbol de Estados Unidos, contratado de Goldman Sachs Group Inc. el año pasado, se coloca un casco para hacer un recorrido por lo que será el estadio más caro jamás construido en Estados Unidos. Este día soleado a mediados de 2008 en East Rutherford, estado de Nueva Jersey, los obreros están vertiendo hormigón y soldando vigas de acero para el recinto de u$s 1.600 millones, aún sin nombre, donde tanto los Giants de Nueva York como los Jets de Nueva Jersey jugarán sus partidos locales el año próximo.

El estadio es un típico ejemplo de las fortunas que la NFL ha gastado en obras durante los últimos 15 años. Muchos propietarios usaron créditos baratos para construir y reformar 24 de los 31 estadios de la liga, con lo que la deuda de los equipos y la liga se multiplicó por más de cuatro, a unos u$s 9.000 millones este año respecto de 1996. El servicio de la deuda se encamina a dispararse un 45% en 2009 respecto de tres años antes y el aumento de los ingresos se ha ralentizado por la recesión, con lo que las ganancias de los dueños están mermando. Así que ahora quieren negociar un nuevo convenio colectivo con la Asociación de Jugadores de la NFL que tenga en cuenta el costo de los estadios y otros gastos, para reducir la cantidad total de dinero que se destina a los jugadores, siquiera a corto plazo, dice Michael Cramer, ex director general de los Rangers de Texas del béisbol y profesor de Administración de Empresas Deportivas en la New York University.

Este año, los dueños se han afanado por vender billetes y hallar auspiciadores corporativos en medio de una recesión que lleva seis trimestres por lo menos. Jerry Jones, dueño de los Cowboys de Dallas, sigue buscando una compañía que compre el derecho de poner su nombre al estadio de los Cowboys, que abrió en junio. A los Giants les quedaban por vender 400 billetes a mediados de setiembre para el Club de Entrenadores del nuevo estadio, cada uno de los cuales requiere el pago de una licencia de u$s 20.000 y de u$s 700 por partido.

Veinticuatro dueños no subieron los precios de los billetes para 2009 por temor a que sus hinchas apretados no pagaran más.

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