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También en San Sebastián ganó Francella nuevos fans
La directora Ana Katz, Mercedes Morán, Guillermo Francella y Arturo Puig en San Sebastián, donde se exhibió «Los Marziano».
Entra dando zancadas a lo Jacques Tati, medio encorvado, pero coloradote como gringo de campo y con una mano hundida en el bolsillo del saco. Se acerca al micrófono y farfulla, en castellano y luego en inglés: «Seores, seoras, senoritas e crianzas. Lo que van a ver es un catástrofe. Pero ahora las puertas están fechadas, deberán soportar una hora 43 minutos, y después están libres». Dicho lo cual, desaparece.
Dicen los que saben que se ha ido a cenar temprano y a las pocas horas se vuelve a su casa de Portugal, manejando su caravana. Todo un personaje, no duerme en hoteles, escapa de entrevistas y conferencias de prensa, si cree que lo reconocen cruza de vereda. Su aparición ante el público ha sido excepcional.
Eso, y ver a Guillermo Francella rodeado de admiradores españoles pidiéndole que filme en la península, fue lo más singular del día. Francella, Arturo Puig y Mercedes Morán presentaron ayer «Los Marziano» junto a su directora, Ana Katz. En la proyección hubo sonrisas y aplausos afables. También se proyectó «Las acacias» en Horizontes Latinos.
Así, la Argentina terminó de mostrar sus cartas. Ya sacó un premio, el Casa de las Américas (10.000 euros) para «Infancia clandestina», de Benjamin Avila, que se presentó a medio hacer ante un acorazado cuerpo de inversores y asesores, y los dejó moqueando de emoción. El sábado veremos si hay más. Por lo pronto, cabe aclarar que «Infancia...» era candidato al primer premio de Cine en Construcción, pero a última hora salió de concurso. Ya había logrado la coproducción española, así que prefirió dejar espacio a otros.
Del resto, «Las acacias», película sencilla, sin mayores pretensiones, quedó entre lo más destacado de Horizontes Latinos, junto a la comedia amarga «Todos tus muertos», de Colombia, una rareza mexicana muy sensible, «Entre la noche y el día», sobre un deficiente que encuentra en la naturaleza la armonía que su familia no le brinda, y otra argentina, «Abrir puertas y ventanas». En el pelotón, dos chileno-argentinas: «Bonsai», comedia lánguida, y «Ulises», pequeña pintura de un inmigrante peruano interpretado por el argentino Jorge Román.
Hoy se verán los dos últimos competidores de la oficial: «Americano», opera prima de Mathieu Demy (hasta ahora actor de reparto) y «Las razones del corazón», de Arturo Ripstein, donde una señora se enamora demasiado de alguien que no es su marido. Salvo que una de éstas sorprenda, las Conchas de plata y oro podrían repartirse entre las amables «Le Skylab» y «Kiseki», el drama histórico «La voz dormida», y otras dos historias con señoras que comen fuera de casa («Take this Waltz» y «The Deep Blue Sea»). Pero los jurados son gente rara, y bien pueden sorprender el sábado con el respaldo para alguno de los policiales («Mundo injusto», Grecia, «No habrá paz para los malvados», España, «Rampart», EE.UU.) o los dramas de familias desgraciadas («Sangue do meu sangue», Portugal, «Happy End», Suecia) que también integran la oficial.
Por lo pronto, los dos disparates que nadie sabe qué hacían en concurso, «Amén» de Kim Ki-duk, y «Los pasos dobles», de Isaki Lacuesta, ya son candidatos firmes al premio Flipesci, nombre de una nueva entidad de puros twiteros puesta a decidir cuál es la mayor flipadez en cartelera, como quien dice la peor pitufada.
Entretanto, los asistentes a la retrospectiva Jacques Demy se encuentran con la propia Catherine Deneuve como presentadora de «Piel de asno» y demás joyitas que hizo con aquel autor, y los chicos están retirando entradas gratuitas para ver mañana un anticipo de 20 minutos de «El gato con botas», presentado por Antonio Banderas. Sus mamás los acompañan (dicho sea de paso, también pueden verse los dibujos «Un gato de Paris», «El gato del rabino», y, para los mayorcitos, los gatitos de «Crazy Horse»).
* Enviado especial

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