A mediados de esta semana trascendió la información referida al desarrollo, por parte de Toshiba, de televisores con tecnología 3D que no requieren la utilización de anteojos especiales. Casi todos los grandes fabricantes del rubro están detrás de ese nuevo desafío y, por ejemplo, Nintendo acaba de presentar una consola de videojuegos portátil, llamada 3DS, que permite ver imágenes en tres dimensiones sin utilizar lentes, pero es necesario que el usuario esté ubicado en una determinada posición, porque lo que hace es proyectar una misma imagen desde diferentes ángulos, logrando de esa manera profundidad. El 3D desaparece si se cambia de lugar. Otra propuesta común es la de los denominados «productos auto-stereo», que esencialmente utilizan la tecnología estereoscópica -inventada en 1838 por Charles Wheatstone-, es decir, proyectan dos imágenes diferentes a cada ojo, lo que produce una sensación de 3D aunque con resultados disímiles según el usuario. Como Toshiba no ha revelado casi nada de su nuevo desarrollo, las especulaciones son variadas. De acuerdo con algunos especialistas, «uno de los mayores obstáculos para los fabricantes de televisores es asegurarse de que varios espectadores puedan ver en tres dimensiones, con la misma alta definición, al mismo tiempo y desde un número infinito de ángulos de visión.» Si esos obstáculos fueran superados, los mismos analistas consideran que sería sólo un primer paso, porque la imposición masiva de los televisores 3D puede resultar azarosa, sobre todo porque deberán convencer a la gente de adoptar una nueva tecnología que, en esencia, no aporta demasiado a lo ya existente. Finalmente, otro tema a considerar es el de la salud, ya que, según un estudio reciente, el 55% de los consumidores norteamericanos ignoran si la tecnología 3D daña o no la vista, en tanto que el 17% de ese mismo universo asegura que eso es un hecho, lo que evidentemente afectará las eventuales ventas de televisores 3D. La televisión tridimensional parece tener un largo camino por recorrer, y habrá que analizar el avance con cuidado.
Horacio Moreno
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