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Teme EE.UU. por arsenal nuclear paquistaní
Expertos nucleares paquistaníes coinciden en que el arsenal atómico de este país aumenta y se diversifica, pero niegan que lo haga a un ritmo superior al de otras potencias o tenga capacidad para una mayor proliferación a corto plazo.
Según un informe del Panel Internacional de Materiales Fisibles, Rusia y Estados Unidos, pese a su compromiso de desmantelar parte de su arsenal, lideran la lista de países con más cabezas nucleares, con 10.000 y 9.400, respectivamente.
Pakistán, con entre 70 y 90 cabezas, y la India, entre 60 y 80, se hallan a la cola, tan sólo por encima del incipiente programa nuclear de Corea del Norte, según ese estudio.
Pero la revista Newsweek publicó recientemente una fotografía inédita tomada por satélite de una instalación nuclear hasta ahora desconocida en Pakistán, situada en el distrito de Khushab, de la provincia oriental de Punyab, que podría contribuir a alimentar el arsenal paquistaní.
Los expertos consultados cifran en cuatro -dos por reactor cuya capacidad es conocida- las armas atómicas que Pakistán puede producir cada año, a lo que habría que sumar el aporte de esta nueva instalación.
«Imaginemos que hay dos reactores a plena capacidad (en la instalación de Khushab). Podrían producir cuatro armas más anuales, pero para que estén a pleno rendimiento, deben pasar unos años», explicó Humayún Khan, del Instituto Nacional de Defensa.
Crecimiento
Otro experto nuclear, el académico Mohamed Ali, admitió que el programa atómico paquistaní no sólo está creciendo, sino también diversificándose, ya que en un principio confiaba en el enriquecimiento de uranio y poco a poco fue apostando por el plutonio 239, que permite hacer armas con menos kilogramos.
No obstante, sostuvo que la India, el rival regional de Pakistán, «tiene más capacidad de producción (seis cabezas al año) que Pakistán. Nosotros tenemos menos recursos».
Ninguno de los dos expertos confirmó o desmintió que la instalación que aparece en
la fotografía publicada por Newsweek tenga como objetivo hacer crecer el programa atómico paquistaní, pero ambos insistieron en que, si esto fuera así, los reactores necesitarán años para funcionar a pleno rendimiento.
Más allá del número de armas nucleares de Pakistán y del ritmo al que crecen -un dato que la mayoría de los Gobiernos tiende a manipular o mantener en secreto-, el asalto de comandos estadounidenses contra Bin Laden el pasado día 2 en la ciudad de Abotabad despertó suspicacias sobre la seguridad del arsenal atómico paquistaní.
La prensa local critica que cuatro helicópteros norteamericanos irrumpieran en el espacio aéreo paquistaní desde la frontera afgana y volaran a baja altura de forma inadvertida por el montañoso noroeste paquistaní hasta Abotabad, ciudad cercana a Islamabad y que alberga la principal academia militar del país, lo que provoca el temor de una violación similar contra el arsenal atómico local.
«Esto no es como la finca de Bin Laden. En las instalaciones nucleares hay medidas de seguridad apropiadas. Nadie puede entrar», defendió, sin embargo, el profesor Khan.
El académico Mohamed Ali convino por su parte en que «estas armas son muy complejas. Están en diferentes instalaciones. Ninguna persona tiene acceso a todo el proceso. No están ensambladas».
De parecida opinión es el Ejército paquistaní, que desde que el país obtuvo la bomba atómica en 1998 aseguró de manera reiterada que su arsenal nuclear está a salvo y que nunca caerá en manos de terroristas.
«Al contrario que un complejo civil sin defensa, nuestros activos estratégicos (eufemismo de nucleares) están bien protegidos y hay un elaborado mecanismo de defensa en marcha», aseveró el alto mando paquistaní en su primera reacción oficial tras la operación contra Bin Laden.
Desde hace años, corren las versiones en la prensa de que EE.UU. tiene planes secretos para proteger el arsenal nuclear paquistaní si cree que puede caer en manos equivocadas, algo que vino a desmentir el senador estadounidense John Kerry, de visita ayer en Islamabad y que se limitó a subrayar que el único interés norteamericano es que el arsenal atómico paquistaní esté «bien protegido».
Sin embargo, el hecho de que el llamado padre de la bomba atómica paquistaní, Abdul Qadir Khan, revelara secretos nucleares a Irán, Libia y Corea del Norte, no contribuye a la confianza de los socios occidentales de Pakistán.
Agencia EFE

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