Si bien los tres partidos debían comenzar en simultáneo, el de Rosario Central y Boca se demoró diez minutos en comparación con Rafaela-San Lorenzo y Tigre-Racing. Es que las banderas que desplegó la hinchada canalla que hacían referencia a la polémica final de la Copa Argentina que se jugó el miércoles pasado "AFAnar es violencia" y "AFA corrupta" fueron los mensajes que mostraron los hinchas. Luego, por pedido de Marco Ruben, bajaron las banderas y el partido comenzó.
Cuando parecía que la calma había vuelvo al estadio Gigante de Arroyito, el partido se volvió a parar a los 12 minutos del primer tiempo porque un hincha ingresó al campo de juego y le tiró una camiseta de árbitro e incluso empujó a Rodolfo Arruabarrena, quien no tuvo reacción inmediata. La acción sorprendió a todos y el encuentro estuvo cerca de suspenderse, pero Eduardo Coudet pidió calma y Mauro Vigliano decidió continuarlo tras la detención del hincha inadaptado.
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