"¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un seiscientos? En el cenicero", era uno de esos mensajes en el que el ahora exconcejal de Cultura y Deportes utilizaba un humor muy negro para hablar de la aniquilación de los judíos. En otro de los tuits se refería a Irene Villa, una de las víctimas de los ataques de ETA, que en 1991 y cuando sólo tenía 12 años sufrió la amputación de las dos piernas por la explosión de una bomba dirigida a su madre, miembro de la Policía.
"Han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcaser (Valencia, este de España) para que no vaya Irene Villa a por repuestos", afirmó Zapata en referencia además a otro de los sucesos más tremendos de la reciente historia de España, el de la violación y asesinato de tres adolescentes en los años 90.
"Siempre me gustó el humor negro y cruel. Lo considero una expresión sana para reírnos de los horrores que hacemos los seres humanos", afirmó Zapata para excusarse de sus inserciones, tras pedir disculpas por el daño causado.
Pero sus comentarios no fueron suficientes, y ayer el concejal anunció su renuncia como responsable de Cultura y Deportes municipal para no "condicionar" al Gobierno encabezado por Manuela Carmena, aunque Zapata mantendrá sus funciones como concejal en los distritos (barrios) que tiene asignados.
Zapata, un guionista de series de televisión y director de cortos elegido en la lista de la formación Ahora Podemos liderada por la exjueza Carmena, había sido elegido hace una semana para ocuparse del área de Cultura y Deportes.
Ésta es la primera crisis a la que se enfrenta la flamante alcaldesa, una popular exjueza -fue decana de los jueces de Madrid- que encabezó la lista de izquierdas de Ahora Madrid, el partido instrumental que formaron Podemos y Ganemos para presentarse a las elecciones locales en la capital.
A raíz de la polémica, que derivó en la inmediata exigencia de su renuncia por parte de políticos opositores y ciudadanos, el propio Zapata dijo que sus mensajes habían sido "sacados de contexto" ya que tenían lugar en el marco de un debate sobre humor negro.
"Nadie me invitó a marcharme, fue un proceso reflexivo", dijo ayer el ya exconcejal, quien deja su cargo pero permanecerá en el municipio como representante del distrito Fuencarral-El Pardo. "Creía que en los términos que se había planteado el debate sobre mis tuits podía afectar de forma muy profunda mis labores como concejal de cultura", argumentó. "Era un ejercicio de responsabilidad quitarme del medio, es un proyecto colectivo, y el protagonismo de uno no puede condicionar las medidas urgentes del Gobierno", añadió. La oposición de Madrid, incluido el Partido Socialista (PSOE), cuyos votos fueron necesarios para la investidura de Carmena, pidió la destitución del concejal, mientras la alcaldesa dijo que tenía que "hablar con él y reflexionar" sobre su futuro, aunque consideró importante que haya pedido perdón.
El escándalo es un signo de la nueva etapa política que vive España, donde se están estableciendo nuevos límites sobre el control de la gestión pública y los parámetros en torno a la ética política. El debate sobre los polémicos mensajes del exconcejal se convirtió en "trending topic" (tendencia en Twitter), con reacciones de todo tipo, desde los afectados y los que pedían su dimisión hasta los que lo defendían, bajo el hashtag #EsteEsZapata.
| Agencias EFE, AFP, DPA y ANSA |


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