22 de julio 2014 - 00:16

Texas desafía a Obama y militariza la frontera por la crisis migratoria

Texas desafía a Obama y militariza la frontera por la crisis migratoria
  Texas - El gobernador de Texas, Rick Perry, afirmó ayer que planea enviar 1.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera con México para reforzar la seguridad en medio de una oleada de inmigración ilegal de niños, una medida que podría aumentar la presión sobre el presidente estadounidense, Barack Obama.
Perry, visto como un posible candidato del Partido Republicano para la elección presidencial de 2016, dijo que los soldados son necesarios debido a que la ola de niños cruzando desde México había superado los límites de la protección federal fronteriza. "El precio de la inacción es demasiado alto para que lo pague Texas", dijo Perry en una conferencia de prensa.
El anuncio del gobernador se da antes de que Obama se reúna el viernes con los líderes de Honduras, Guatemala y El Salvador para discutir formas de cooperación por el flujo de niños inmigrantes desde América Central.
Perry dijo que la Guardia Nacional ayudará en la vigilancia del estado y desplegará aeronaves para controlar la frontera. No dio pautas de que la Guardia Nacional de Texas vaya a trabajar directamente con la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.
En los nueve meses terminados el 30 de junio, más de 57.000 niños fueron detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos, la mayoría originarios de América Central, y el doble que la cifra del año pasado, según datos del Gobierno.
Perry dijo que los recursos federales fueron destinados a cuidar a esos niños, creando un vacío para que los carteles criminales aumentaran sus operaciones.
El gobernador previamente había instado a Obama a enviar 1.000 soldados de la Guardia Nacional a la frontera de Texas con México.
Antes de la conferencia de prensa, el vocero de la Casa Blanca, Joe Earnest, dijo a periodistas: "Si este despliegue sigue adelante, es el tipo de paso que queremos ver coordinado e integrado con la respuesta en curso en el lugar".
Tony Payan, director del Centro México del Instituto Baker de la Universidad de Rice en Houston, dijo que el plan de Perry es más sobre política que sobre seguridad, porque las tropas del estado tendrán un rol secundario en la extensa frontera y posiblemente sean desplegados por un período corto.
"El impacto operativo es limitado. Esto obliga a pensar que esto es una movida política de Rick Perry", señaló.
La Casa Blanca y varios legisladores han calificado al flujo de inmigrantes como una crisis humanitaria, y el Gobierno pidió 3.700 millones de dólares adicionales al Congreso para abordar la situación. Los republicanos, que dicen que las políticas de inmigración de Obama han alentado la ola de menores queriendo ingresar ilegalmente a Estados Unidos, se rehúsan a aprobar el financiamiento y volvieron a instar a que el presidente refuerce la seguridad fronteriza.
Al menos 57.525 menores de edad sin compañía de adultos fueron interceptados desde octubre del año pasado en la frontera entre Estados Unidos y México, tras emigrar clandestinamente en busca de sus familiares o huyendo de la violencia en sus países. El Gobierno prevé que la cifra aumente a 90.000 antes de fines de septiembre, un fenómeno alarmante si se compara con los 39.000 niños registrados en 2013, 25.000 en 2012, y 16.000 en 2011. Para 2015 se espera la llegada de hasta 145.000 niños solos. Hasta hace poco llegaban a un ritmo de 200 a 250 por día, sostuvo el 10 de julio el secretario de Seguridad Interior, Jeh Johnson.
Agencias Reuters, AFP y DPA

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