22 de octubre 2009 - 00:00

Tiempos calmos y una gran actriz

«Los tiempos de la vida» (Pandoranin Kutusu, Tur.-Fr.-Al.-Bel); Dir.: Y. Ustaoglu. Guión: Y. Ustaoglu, S. Kaygusuz. Int.: T. Chelton, D. Alabora, O. Unsal, Ö. Avkiran, O. Sonant, T. Bademsoy, N. Kirik.

La hermana mayor, controladora, reclama el cariño de los suyos, que prefieren mantenerse a distancia. La soltera, supuestamente exitosa, en lo sentimental también es una fracasada. El hermano menor, ni hablar, bueno para nada y sin perspectivas de cambio. La culpa es del padre ausente, pensará alguno. Pero ya son grandes para excusarse en culpas ajenas y demasiado viejas. Lo que ahora debe preocuparles es la madre, que vivía sola en el campo y empezó a perder la memoria. Hay que llevarla con ellos.

Ése es el planteo de esta película turca, cuyo título original remite a la famosa caja de Pandora, que encerraba todos los males hasta que alguien tuvo la genial idea de abrir la tapa. Aquí ya casi de entrada comienzan a destaparse diversos malestares, en el viaje familiar en busca de la madre, que, según les avisaron, anda literalmente perdida. Todos, en verdad, andan como perdidos. Tanto, que algunas veces la anciana va a mostrarse más sensata que las hijas. Suele ocurrir. También suele ocurrir que el nieto termine siendo el mejor respaldo de su abuela. Ocurre en Estambul, pero es una historia universal.

La directora Yesim Ustaoglu («Esperando las nubes») la cuenta sin estridencias, con dureza y ternura simultáneas, con mano firme y delicada, tiempos calmos, silencios harto expresivos, y, el notable sostén de la historia, una gran actriz chiquitita, medio encorvada, bien canosa, de 90 años al momento del rodaje, la comediante Tsilla Chelton. En lejanos tiempos fue una de las preferidas de Ionesco, que la ubicó en varias puestas. Y de Yves Robert, que la ubicó en «La guerra de los botones», «Bebert en un tren carreta», «Los amigos», «Buenas noches, Alejandro», todas comedias deliciosas. También Pierre Richard la pidió para «El distraído». Pero recién a los 72 tuvo su primer protagónico, como la vieja insoportablemente manejadora (todo en busca de atención filial) del exitoso «Tatie Danielle», de Etienne Chatilliez. Y a los 90, su segundo protagónico, este que ahora vemos y que le hizo ganar justicieramente los premios a mejor actriz en San Sebastián y Amiens. Ahora está haciendo una serie de televisión sobre cuentos de Guy de Maupassant, uno de sus autores preferidos. Y sigue participando.

P.S.

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