2 de septiembre 2013 - 00:00

Todo es igual, nada es mejor

Omar De Felippe se retira con rostro de preocupación. Independiente no jugó bien, apenas le pudo empatar a su homónimo mendocino como local y sigue sin ganar en su participación en el Nacional B.
Omar De Felippe se retira con rostro de preocupación. Independiente no jugó bien, apenas le pudo empatar a su homónimo mendocino como local y sigue sin ganar en su participación en el Nacional B.
Una parte de una estrofa del tango "Cambalache" refleja la realidad de este Independiente que no encuentra el rumbo. Ni el aire fresco que puede significar la llegada de Omar De Felippe como nuevo entrenador (reemplazó al despedido Miguel Brindisi) le pudo cambiar la imagen a un equipo perdido, con horrores defensivos, sin volumen de juego y con una incapacidad ofensiva alarmante. Por eso, aunque el extécnico de Quilmes apenas pudo entrenar tres días desde que asumió, en Independiente todo es igual, nada es mejor. Volvió a decepcionar y sigue sin ganar en la segunda categoría.

La primera parte se caracterizó por escasas llegadas de peligro, con pelotas divididas, intercambio en la posesión del balón y el nerviosismo de los dirigidos por De Felippe. Independiente, deslucido, no encontró el camino para desnivelar y apostó por el remate de media distancia de Menéndez, Mancuello y Fernández. Pero sufrió con las proyecciones de Mancuello y de Zapata, quienes no ayudaron en el retroceso. En la segunda etapa, Independiente no se salió del libreto y continuó como un equipo irresoluto en ataque, que tuvo mayor posesión del balón, pero que no lastimó a su rival.

Ni el ingreso de Pisano cambió la apatía de un equipo que no gana desde la 14ª fecha del torneo Final, cuando venció a Argentinos Juniors 3 a 1. El panorama es sombrío.

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