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"Tomaron al BCRA para financiar hasta 2011"
«Nunca propuse que la Argentina se endeudara al 13,5%. Esa tasa era cara, dije el año pasado», explicó el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado.
P.: Pero ya después de Estambul, en octubre, surgieron algunos roces respecto de la posibilidad de endeudarse al 13,5% anual.
M.R.: Está la frase precisa, que se puede encontrar en internet, que yo dije que esa tasa era cara, que había que seguir trabajando para bajarla. Nunca propuse que la Argentina se endeudara a esos niveles. En ese momento se decide que hay que hacer una hoja de ruta para volver a los mercados, que el 14 de diciembre fue dejada de lado.
P.: ¿Cuál fue la urgencia, a su entender, de hacerse de los fondos del Banco Central por parte del Gobierno?
M.R.: Teníamos razón, no había apuro. El ministro de Economía vendió que había una vinculación entre el canje y los decretos. Yo estaba convencido de que no era así. El canje era un buen negocio en sí mismo, porque quien compró títulos a 15 y hasta 25 centavos va a recibir 50. Seguramente cuando se conozcan los resultados se va a vender como un gran éxito para la Argentina, pero los que conocemos cómo funcionan los mercados financieros en Nueva York o en Londres sabemos que tienen una mentalidad extremadamente de corto plazo. En cambio habría que presentar números que estuvieran más coordinados, que fue uno de los problemas centrales. Sigo convencido de que el Gobierno está equivocado, que si se quería volver a los mercados a tasa de un dígito se debería haber hecho un fondo contingente sin sacar las reservas del Banco Central. Pero hay una voracidad por gastar y no someterse a los tiempos ni a las restricciones de los mercados voluntarios. La sensación de tener más caja disponible hace sentir al Gobierno que puede recuperar el favor popular a través de un incremento del gasto en las zonas más postergadas del país. Dije en el Senado: cuidado con los embargos y cuidado con la inflación.
P.: Precisamente el lunes Thomas Griesa desestimó algunas demandas de bonistas. ¿Qué opina?
M.R.: El juez es coherente y dice: «Señores, arreglen con este 24% que quedó afuera». Es por eso que si estuviera bloqueando el canje sería contrario a lo que dice en los fallos.
P.: Pero la cuestión del alter ego sigue vigente...
M.R.: Sí, así es. El embargo que está en el Central fue a la Cámara de Apelaciones. El Gobierno dijo que se iba a revertir, pero eso es sólo un acto de voluntarismo muy grande.
P.: Por lo que las compras diarias desde el BCRA se siguen haciendo en euros a través de Basilea.
M.R.: Exactamente. No se pasa a través de la Reserva Federal en Nueva York. Lo que intenté sobre el fin del año pasado era que la Fed hiciera, como lo hizo en 2006, un amicus curiae, es decir presentarse como amigo del Banco Central de la República Argentina para defender que se hacían operaciones normales y que por lo tanto no hay alter ego. Pero hoy una presentación en este sentido es nula.
P.: La semana pasada dijo en el Senado que el uso de las reservas para el pago de deuda iba a generar inflación...
M.R.: Quiero ser más específico: dije que las reservas, más las utilidades, más los adelantos transitorios generaban una expansión monetaria de $ 60.000 millones. Además, está lo que tiene que absorber de vencimientos de Lebac y Nobac, y lo que resulte de la intervención en el mercado de cambios, que daría un total de $ 96.000 millones. El programa monetario prevé una demanda de $ 37.000 millones. Entonces, del total de expansión quedan 50.000 millones excedentes. Depende de cómo se maneje, puede tener un impacto inflacionario.
P.: Repasando números, en 2006 se esterilizó por $ 43.000 millones; no sería muy distinto ahora.
M.R.: No fue así. En 2005 fue cuando más creció la expansión de Lebac, que fue un aumento de $ 10.000 millones. Entonces, aun tomando el supuesto más optimista, de colocar ahora $ 10.000 millones, restan todavía otros $ 40.000 millones. Que sumarían presiones inflacionarias.
P.: Si bien hay distintas causas de la inflación, en la carta orgánica responsabiliza al Banco Central. ¿Cómo se defiende?
M.R.: La mejor respuesta la da Carlos Rodríguez en una entrevista en Ámbito Financiero. Dijo que durante mi presidencia no hubo emisión monetaria. Con esa frase, este economista, que es el más monetarista de los monetaristas, me exime de responsabilidades. Defino al período entre 2004 y 2010 como de transición en el BCRA. El principal logro es que fuimos un buen capitán de tormentas. Hoy hay mayor flexibilidad en la política monetaria.
P.: ¿Qué autocrítica hace de su gestión?
M.R.: Faltó llegar a un diagnóstico común de la inflación dentro de la profesión. Otra falla es haber creído que la gestión habla por sí sola. No haber generado relaciones políticas me jugó en contra. Entendí mi tarea como una gestión técnica, pero hay que explicar las tareas de manera más clara.
Entrevista de María Iglesia

