28 de abril 2010 - 00:49

"Tomaron al BCRA para financiar hasta 2011"

«Nunca propuse que la Argentina se endeudara al 13,5%. Esa tasa era cara, dije el año pasado», explicó el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado.
«Nunca propuse que la Argentina se endeudara al 13,5%. Esa tasa era cara, dije el año pasado», explicó el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado.
«No haber generado relaciones políticas me jugó en contra. Entendí que lo mío era una gestión técnica, pero hay que explicar las tareas de manera más clara». Con esta frase, el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, reflexionó en la entrevista con este diario sobre los errores que cometió durante sus seis años al mando de la entidad monetaria.

Más distendido que en las últimas semanas frente al BCRA, recibió a Ambito Financiero en la oficina de su consultora, en Callao y Alvear. Habló de todos los temas y volvió a marcar las diferencia con el Gobierno. «Nunca propuse que la Argentina se endeudara al 13,5%», señaló, al tiempo que se defendió de quienes lo critican por no haber combatido la inflación. «Durante mi presidencia no hubo emisión monetaria», remarcó. En su último libro «Sin reservas» (que será presentado en la Feria del Libro este sábado), Redrado repasa sus últimos días en el Banco Central.

Periodista: ¿Cuándo comenzó el alejamiento con el Gobierno?

Martín Redrado: El 14 de diciembre se generó un quiebre. Antes de eso siempre hubo una relación profesional, aunque distante. Es cierto que yo había tenido muchas veces opiniones distintas al resto respecto de la política monetaria y cambiaria. Siempre dije que las tres variables fundamentales del Banco Central, como son el manejo del tipo de cambio, la tasa de interés y el nivel de reservas se manejaron con profesionalidad. Puedo estar equivocado o no, pero volvería a hacer lo mismo. Lo que cambia es el Gobierno. Decidieron tomar al Banco Central para financiar el resto de su mandato, cosa que no habían hecho en los cinco años anteriores.

P.: Sí se habían tomado las utilidades del Banco Central.

M.R.: Sí, siempre dentro del marco de la ley, y además no excedieron la pauta monetaria. Fuimos los más ortodoxos de la heterodoxia y los más heterodoxos de los ortodoxos, y por lo tanto seguimos un camino de gradualismo. Uno de los legados fundamentales es haber roto el maleficio de que cada siete años había una crisis en la Argentina, y 2009 era ese año.

P.: Pero ya después de Estambul, en octubre, surgieron algunos roces respecto de la posibilidad de endeudarse al 13,5% anual.

M.R.:
Está la frase precisa, que se puede encontrar en internet, que yo dije que esa tasa era cara, que había que seguir trabajando para bajarla. Nunca propuse que la Argentina se endeudara a esos niveles. En ese momento se decide que hay que hacer una hoja de ruta para volver a los mercados, que el 14 de diciembre fue dejada de lado.

P.: ¿Cuál fue la urgencia, a su entender, de hacerse de los fondos del Banco Central por parte del Gobierno?

M.R.:
Teníamos razón, no había apuro. El ministro de Economía vendió que había una vinculación entre el canje y los decretos. Yo estaba convencido de que no era así. El canje era un buen negocio en sí mismo, porque quien compró títulos a 15 y hasta 25 centavos va a recibir 50. Seguramente cuando se conozcan los resultados se va a vender como un gran éxito para la Argentina, pero los que conocemos cómo funcionan los mercados financieros en Nueva York o en Londres sabemos que tienen una mentalidad extremadamente de corto plazo. En cambio habría que presentar números que estuvieran más coordinados, que fue uno de los problemas centrales. Sigo convencido de que el Gobierno está equivocado, que si se quería volver a los mercados a tasa de un dígito se debería haber hecho un fondo contingente sin sacar las reservas del Banco Central. Pero hay una voracidad por gastar y no someterse a los tiempos ni a las restricciones de los mercados voluntarios. La sensación de tener más caja disponible hace sentir al Gobierno que puede recuperar el favor popular a través de un incremento del gasto en las zonas más postergadas del país. Dije en el Senado: cuidado con los embargos y cuidado con la inflación.

P.: Precisamente el lunes Thomas Griesa desestimó algunas demandas de bonistas. ¿Qué opina?

M.R.:
El juez es coherente y dice: «Señores, arreglen con este 24% que quedó afuera». Es por eso que si estuviera bloqueando el canje sería contrario a lo que dice en los fallos.

P.: Pero la cuestión del alter ego sigue vigente...

M.R.:
Sí, así es. El embargo que está en el Central fue a la Cámara de Apelaciones. El Gobierno dijo que se iba a revertir, pero eso es sólo un acto de voluntarismo muy grande.

P.: Por lo que las compras diarias desde el BCRA se siguen haciendo en euros a través de Basilea.

M.R.:
Exactamente. No se pasa a través de la Reserva Federal en Nueva York. Lo que intenté sobre el fin del año pasado era que la Fed hiciera, como lo hizo en 2006, un amicus curiae, es decir presentarse como amigo del Banco Central de la República Argentina para defender que se hacían operaciones normales y que por lo tanto no hay alter ego. Pero hoy una presentación en este sentido es nula.

P.: La semana pasada dijo en el Senado que el uso de las reservas para el pago de deuda iba a generar inflación...

M.R.:
Quiero ser más específico: dije que las reservas, más las utilidades, más los adelantos transitorios generaban una expansión monetaria de $ 60.000 millones. Además, está lo que tiene que absorber de vencimientos de Lebac y Nobac, y lo que resulte de la intervención en el mercado de cambios, que daría un total de $ 96.000 millones. El programa monetario prevé una demanda de $ 37.000 millones. Entonces, del total de expansión quedan 50.000 millones excedentes. Depende de cómo se maneje, puede tener un impacto inflacionario.

P.: Repasando números, en 2006 se esterilizó por $ 43.000 millones; no sería muy distinto ahora.

M.R.:
No fue así. En 2005 fue cuando más creció la expansión de Lebac, que fue un aumento de $ 10.000 millones. Entonces, aun tomando el supuesto más optimista, de colocar ahora $ 10.000 millones, restan todavía otros $ 40.000 millones. Que sumarían presiones inflacionarias.

P.: Si bien hay distintas causas de la inflación, en la carta orgánica responsabiliza al Banco Central. ¿Cómo se defiende?

M.R.:
La mejor respuesta la da Carlos Rodríguez en una entrevista en Ámbito Financiero. Dijo que durante mi presidencia no hubo emisión monetaria. Con esa frase, este economista, que es el más monetarista de los monetaristas, me exime de responsabilidades. Defino al período entre 2004 y 2010 como de transición en el BCRA. El principal logro es que fuimos un buen capitán de tormentas. Hoy hay mayor flexibilidad en la política monetaria.

P.: ¿Qué autocrítica hace de su gestión?

M.R.:
Faltó llegar a un diagnóstico común de la inflación dentro de la profesión. Otra falla es haber creído que la gestión habla por sí sola. No haber generado relaciones políticas me jugó en contra. Entendí mi tarea como una gestión técnica, pero hay que explicar las tareas de manera más clara.

Entrevista de María Iglesia