- ámbito
- Edición Impresa
Torpeza: usar a Alfonsín para hacer campaña contra el campo
Más del túnel del tiempo: el ex vicepresidente Víctor Martínez, Fernando de la Rúa y el ex diputado por Santa Fe Luis «Changui» Cáceres.
La intención manifiesta de ese paseo por el túnel del tiempo era intentar que el público se identificase con Alfonsín en ese ataque al campo, buscando una carambola semántica de esas que tanto les gustan a los semiólogos (profesión emergente, ya que la semiología es una disciplina en estado de evaporación) que contrata el Gobierno para inspirar sus consignas. Habrá que ver el resultado de esa maniobra que aprovechó el duelo que alcanzó a todos los sectores, más allá de las militancias.
A la Sociedad Rural Argentina, el Gobierno de Alfonsín le atribuyó ser la expresión de uno de los grupos de poder económico que contribuyeron a desestabilizarlo. Esta vez, la entidad rindió -buscando también señales proselitistas- homenaje al ex presidente inhumado ayer.
El titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, habló de Alfonsín como un «hombre digno, que tanto ha hecho por las instituciones» del país. El dirigente aseguró que Alfonsín «entra en la historia, en la memoria de los argentinos», al acudir al Senado Nacional, donde fue velado el ex presidente.
Ganadero
También Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas, exponente de los ganaderos, habló de virtudes de Alfonsín. «Se pierde un hombre al que le tocó dirigir al país en momentos muy difíciles; encauzó al país en el estado de Derecho, nos enseñó el respeto a la Constitución», elogió Llambías.
Alfonsín fue abucheado intensamente el 13 de agosto de 1988, cuando acudió a la ceremonia de inauguración de la exposición anual de la Sociedad Rural en Buenos Aires. Alfonsín había decidido aplicar el denominado Plan Primavera para superar la crisis económica del país, que establecía un sistema de cambios diferenciado, que irritó a los ganaderos y exportadores de granos porque tomaba parte de sus ganancias por ventas al exterior.
El entonces presidente aguantó la silbatina y desde el palco calificó de «actitud fascista no escuchar al orador», comentario que generó aún más rechazo desde las tribunas. Para entonces, el Gobierno de Alfonsín había caído en el descrédito ante los organismos financieros internacionales luego de varios planes económicos fracasados y con la oposición peronista, encabezada por Carlos Menem, que obstruía todas sus iniciativas.
Así, el peronismo en el Congreso evitó que Alfonsín incrementara los derechos de exportación (retenciones) de granos y carnes, que eran apenas de 5 por ciento, de la misma manera que el año pasado el radicalismo y otras fuerzas de oposición frustraron una medida similar del Gobierno peronista de Cristina de Kirchner.
Aerolíneas
El bloque peronista en el Senado, encabezado por Eduardo Menem, hermano del futuro presidente Menem, también frustró en 1988 la privatización parcial y minoritaria de Aerolíneas Argentinas.
Dos años después, durante el gobierno de Menem, el Congreso aprobó la privatización total de Aerolíneas Argentinas, a cambio de las promesas de inversión de Iberia de España.
Aerolíneas Argentinas fue reestatizada el año pasado, luego del vaciamiento de Iberia y de su sucesora Marsans, también de España, en una medida tomada por la Presidente, esta vez con el rechazo de los radicales.
Durante su gobierno, Alfonsín afrontó ocho paros de la central sindical peronista CGT, que en 1989 se encolumnó detrás de Menem y apoyó su política de privatizaciones y despidos generalizados en el Estado, origen de la enriquecida burocracia sindical bautizada como los «gordos». El actual titular de la CGT, Hugo Moyano -que no integró los «gordos»-, también pasó por el Congreso argentino para rendir homenaje a Alfonsín.
Ex ministro
El ex ministro de Interior Carlos Corach, uno de los principales operadores políticos de Menem, también asistió al Congreso para despedir al ex presidente.
Alfonsín debió entregar el Gobierno con seis meses de anticipación, acosado por la hiperinflación, los saqueos en distritos en los que el peronismo tenía control territorial absoluto, los golpes de mercado y los acuerdos políticos que ya se habían hecho públicos entre un sector empresario y el electo presidente Menem.


Dejá tu comentario