28 de agosto 2013 - 00:00

Tras el papelón, Dilma eligió un canciller más combativo

Luiz Alberto Figueiredo
Luiz Alberto Figueiredo
San Pablo - La caída del canciller Antonio Patriota no cambiará el rumbo de la política exterior brasileña que, según analistas, continuará relegada a un segundo plano debido al foco de la presidenta Dilma Rousseff en la crisis económica y las elecciones de 2014.

Patriota -símbolo del proverbial "soft power" de la diplomacia brasileña- renunció el lunes por el escándalo de la fuga del senador boliviano Roger Pinto y su sustituto, Luiz Alberto Figueiredo, embajador de Brasil ante la ONU, tendrá poco tiempo para hacer cambios significativos en la política exterior antes de que el Gobierno concentre todas sus energías en los comicios presidenciales.

"Cambia el ministro, pero continúa la misma línea política", dijo Rubens Barbosa, un exembajador brasileño en Estados Unidos y asesor de asuntos internacionales del poderoso lobby industrial brasileño Fiesp. "La política exterior seguirá en segundo plano, porque la prioridad de Dilma es la crisis económica y la reelección", añadió.

Desde que asumió el poder en enero de 2011, Rousseff fue percibida como menos preocupada por la política exterior que su antecesor y mentor Luiz Inácio Lula da Silva. Y el interés disminuyó a medida que aumentaron sus problemas domésticos como el violento frenazo de la economía y una ola de masivas protestas contra la corrupción y la mala calidad de los servicios públicos.

Diplomáticos brasileños hablan de un creciente descontento en los pasillos de Itamaraty, el Palacio de la Cancillería en Brasilia, por lo que describen como una falta de firmeza de Patriota. La política exterior brasileña, dicen, no se corresponde con la imagen de potencia emergente de la mayor economía de América Latina.

Figueiredo es descrito por sus colegas como un hábil negociador que defendió con uñas y dientes las posiciones de Brasil en foros de cambio climático como la Conferencia de Copenhague de 2009 y organizó la cumbre RÍO+20 en 2012.

Nuevo perfil

"Un papel será no generar noticias negativas, intentar poner orden en la casa y promover una agenda verde", dijo Marcelo Coutinho, analista político de la Universidad Federal de Río de Janeiro. "Es un político hábil y articulado. RÍO+20 no tuvo resultados, pero tampoco dio problemas. Y eso es exactamente lo que Dilma quiere", insistió.

Una fuente de la Presidencia aclaró: "Lo que cambia es el perfil del ministro". "A diferencia de Patriota, que era muy suave, Figueiredo pelea más por las cosas que la presidenta le manda", subrayó.

La huida de Pinto fue apenas la gota que desbordó el vaso en una relación cada vez más tirante de Rousseff con su Ministerio de Relaciones Exteriores, explicó la fuente. La presidenta estaba descontenta con los reparos de Patriota a la suspensión de Paraguay del Mercosur luego de la destitución del presidente Fernando Lugo en 2012 y su tibia respuesta a la detención en Gran Bretaña de un brasileño en conexión con el excontratista de inteligencia estadounidense Edward Snowden.

Agencia Reuters

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