Rusia, que teme una escalada con consecuencias imprevisibles, se dijo "dispuesto a ejercer de intermediario entre Riad y Teherán", indicó una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Moscú. Mientras tanto, Estados Unidos, aliado de los sauditas pero que se ha acercado a los iraníes desde la firma del acuerdo sobre el programa nuclear en julio pasado, pidió "medidas positivas para calmar las tensiones". El secretario de Estado estadounidense John Kerry se reunió ayer con sus homólogos iraníes y sauditas para instar a ambas partes a mantener la calma. Francia y Alemania también exhortaron a ambas capitales a bajar la tensión
La crisis entre la monarquía sunita y la República islámica chiita estalló este fin de semana tras la ejecución en Arabia Saudita de Nimr el Nimr, un clérigo chiita, crítico del régimen saudita.
Su ejecución, junto con la de otras 46 personas, en su mayoría condenadas por "terrorismo", provocó una guerra verbal entre Riad y Teherán, así como violentas manifestaciones entre la comunidad chiita de varios países de Medio Oriente, como Irak, Líbano, Bahréin, Pakistán y la Cachemira india.
El domingo Arabia Saudita rompió relaciones con Irán después de que manifestantes iraníes incendiaran dos de sus sedes diplomáticas en protesta contra la ejecución del clérigo, y la Autoridad de la aviación civil del reino anunció ayer la interrupción de todas sus conexiones aéreas con la República islámica.
Teherán reaccionó acusando a Riad de avivar las tensiones en la región y afirmando que la ejecución del clérigo chiita fue un "grave error estratégico" de los sauditas. El lunes, unas 3.000 personas volvieron a salir a las calles de Teherán, gritando consignas contra la familia real saudita y quemando banderas de Estados Unidos e Israel.
En Irak, país vecino de mayoría chiita, miles de partidarios del jefe Moqtada Sadr manifestaron en Bagdad, llamando a su Gobierno a romper relaciones con Arabia Saudita.
La escalada entre este país e Irán hace temer por un aumento de la violencia sectaria en Oriente Medio, particularmente en Irak, donde dos mezquitas sunitas fueron atacadas ayer en el centro del país, dejando un muerto.
Irán y Arabia Saudita se enfrentan radicalmente en varios conflictos de Medio Oriente, entre ellos en la guerra civil en Siria, donde Teherán apoya al presidente Bashar al Asad y Riad a las fuerzas rebeldes. También en Yemen, donde una coalición árabe liderada por los sauditas interviene militarmente contra los rebeldes hutíes chiitas apoyados por Irán.
La víspera, el presidente iraní Hasan Rohaní había criticado la quema de las sedes diplomáticas sauditas. Pero el guía supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, había declarado el domingo "que la mano divina vengaría" al jeque ejecutado.
De acuerdo con el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Hosein Amir Abdollahian, Arabia Saudita "ha perjudicado los intereses de su propio pueblo y a los pueblos musulmanes de la región con el complot para hacer bajar el precio del petróleo". Irán considera que Riad tuvo un papel primordial en la caída del precio del petróleo manteniendo la producción a un nivel muy elevado.
El jeque Nimr fue condenado a la pena capital en 2014 por "terrorismo", "sedición", "desobediencia al soberano" y "porte de armas". Fue el líder de la contestación que estalló en 2011, a raíz de la Primavera Árabe, en el este del país, donde vive la minoría chiita. Las relaciones entre ambos países fueron interrumpidas durante cuatro años, entre 1987 y 1991, después de sangrientos enfrentamientos entre peregrinos iraníes y sauditas en La Meca.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |

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