1 de abril 2010 - 00:00

UCR revisa estrategia antes de votar el DNU

Luis Juez, Ernesto Sanz, Miguel Pichetto
Luis Juez, Ernesto Sanz, Miguel Pichetto
La oposición intentará retomar el rumbo en el Congreso a partir del próximo miércoles. Ese día, el Senado volverá con una agenda que hasta ahora el radicalismo y el peronismo disidente no pudieron imponer: aprobar una nueva distribución en el impuesto al cheque y rechazar el acuerdo a Mercedes Marcó del Pont. A esa lista los opositores intentarán incorporar el rechazo al DNU 298/2010 que creó el Fondo de Desendeudamiento, última posibilidad de frenar el pago de deuda después de que la Cámara en lo Contencioso Administrativo liberó el uso de los fondos. Pero los números en el recinto pueden no ser los mismos que se calculaban hace 10 días.

La sesión del Senado se armará el martes en la reunión de Labor Parlamentaria. Ese día deberán volver a discutir radicales, kirchneristas y disidentes si ponen en primer lugar de votación el impuesto al cheque o el futuro de la presidenta del BCRA. De esa decisión dependerá que la oposición tenga otro fracaso o, lo que es similar, que el kirchnerismo pueda cosechar un triunfo.

A las bajas que ya reportó el armado opositor con Roxana Latorre y María José Bongiorno para el caso de Marcó del Pont debe sumarse una nueva realidad: el anuncio del cordobés Luis Juez de que dará quórum sea cual fuere el tema que se trate. Juez adelantó, además, que pedirá a sus socios opositores una revisión de la estrategia frente al Gobierno que se planteó desde diciembre. Es decir, que en caso de que el oficialista Miguel Pichetto intente una sesión por su lado para avanzar con la ratificación del acuerdo de Marcó del Pont, el quórum podría estar garantizado para el Gobierno.

Esos cambios no son casuales. Sólo para el impuesto al cheque la oposición tendría hoy número para, al menos, presentar batalla. Pero ya no hay garantía de éxito para nadie. De hecho, comenzó a relativizarse la afirmación que indicaba que los bloques opositores contaban con 37 senadores, suficientes para comenzar a sesionar y aprobar leyes.

Mucho tuvo que ver la presión del Gobierno sobre las provincias para cambiar voluntades en algunos casos, pero también las idas y vueltas en la estrategia de la oposición terminaron por minar la moral interna de ese grupo, que hasta ahora mostró como único éxito en el Senado el haberles arrebatado a los Kirchner el control de las comisiones.

En Diputados, obviamente, la situación es otra: allí la mayoría de la oposición es una realidad y el miércoles podrían rechazarle el DNU a Cristina de Kirchner sin mayores problemas y aprobar también la reforma en la distribución del impuesto al cheque. De hecho, hasta la izquierda, en boca de Cecilia Merchan, salió ayer a cuestionar las inconsistencias del Gobierno a anunciar la eliminación del tributo sobre los débitos y créditos bancarios cuando hace cuatro meses impulsó una prórroga de ese impuesto hasta el final del mandato presidencial.

El radicalismo tendrá antes de ese día una discusión interna sobre la estrategia por seguir. Habrá una revisión de lo hecho hasta ahora y, se adelanta, se escucharán críticas en el Comité Nacional. Ayer, de todas formas, Ernesto Sanz, afirmó: «Vamos a ser respetuosos de esa cuestión judicial, y partir de aquí nos vamos a concentrar en dar el debate y la discusión en el Parlamento». Pero aclaró que habla sólo en nombre de la UCR y no del resto de la oposición, a la que consideró «un grupo demasiado heterogéneo».

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