8 de mayo 2014 - 00:00

Ucrania: gira Putin y desactiva el referendo independentista

Una mujer, acompañada por su hija, toma una foto de un afiche que presenta a Vladímir Putin como Hitler en una calle de la ciudad ucraniana de Lviv. En un detalle elocuente sobre el clima antirruso que impera allí, el jefe del Kremlin aparece con un tiro en la frente.
Una mujer, acompañada por su hija, toma una foto de un afiche que presenta a Vladímir Putin como Hitler en una calle de la ciudad ucraniana de Lviv. En un detalle elocuente sobre el clima antirruso que impera allí, el jefe del Kremlin aparece con un tiro en la frente.
Moscú, Washington y Kiev - En un giro inesperado en la cada vez más peligrosa crisis de Ucrania, el presidente ruso, Vladímir Putin, sorprendió ayer al aceptar las elecciones en ese país y al pedir a los insurgentes prorrusos que aplacen su referendo independentista, previsto para el domingo.

"Pedimos a los representantes del sureste de Ucrania, a los partidarios de la federalización del país, que aplacen el referendo previsto para el 11 de mayo próximo", dijo Putin, que explicó que con ello se crearían las "condiciones necesarias para el diálogo" con el Gobierno pro occidental de Kiev.

En lo que parece un cambio de estrategia en relación con este conflicto, el líder del Kremlin fue más allá al dar legitimidad por primera vez a las elecciones presidenciales adelantadas que las nuevas autoridades de Kiev tienen previsto celebrar el 25 de mayo, cuya viabilidad se ve amenazada por la virtual guerra civil que sacude al país.

Putin, cuyo Gobierno se ve complicado por una escalada de sanciones económicas decididas por Estados Unidos y la Unión Europea, realizó sus anuncios tras reunirse ayer en Moscú con el presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, quien llegó en misión mediadora. Esos comicios "son un paso en la buena dirección", indicó, alejándose de la descalificación que Moscú había hecho de esa cita electoral convocada tras la llegada al poder en Ucrania de los opositores que derrocaron al presidente prorruso Víktor Yanukóvich el pasado 22 de febrero, en un "golpe de Estado anticonstitucional", según el Kremlin.

El visto bueno de Rusia a estos comicios se produce después de una intensa presión política y diplomática por parte de la Unión Europea y Estados Unidos en los últimos días, coincidiendo con la ofensiva militar lanzada por las autoridades ucranianas en el este y el aumento de la violencia, que dejó decenas de muertos.

Occidente, que respalda a los dirigentes de Kiev, lanzó alarmantes advertencias de que una cancelación de las elecciones significaría el caos para Ucrania y el fin de la ayuda prometida por el FMI para salvar al país del colapso financiero.

Pero Putin matizó su giro al afirmar que las elecciones ucranianas no decidirán nada "si todos los ciudadanos no entienden cómo se garantizarán sus derechos después de su celebración". Fue una clara alusión a la minoría rusoparlante y a la exigencia de que se lleve a cabo una reforma constitucional en Ucrania que salvaguarde las particularidades de este segmento de población y dé mayor autonomía a las regiones donde es mayoritaria. En caso contrario, planea la amenaza de una declaración de independencia.

El presidente ruso también conminó a Kiev a suspender la ofensiva militar contra los bastiones prorrusos de la región de Donetsk, que ya ha causado varias decenas de muertos entre milicianos y militares, aduciendo que esta operación únicamente agudizará las divisiones en la sociedad ucraniana. "Rusia se dirige a las autoridades de Kiev con la exigencia de que cesen de inmediato todas las operaciones de castigo en el sureste del país", dijo.

Asimismo, aseguró que Rusia retiró sus fuerzas militares de la frontera con Ucrania para trasladarlas a sus bases y polígonos de entrenamiento regular, estimadas en 40.000 hombres, algo que ni Estados Unidos ni la OTAN pudieron confirmar.

En tanto, la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, opinó que el cambio de opinión de Moscú es "de ayuda, pero hay mucho más que Rusia puede hacer para reducir la tensión".

Por su parte, el premier interino ucraniano, Arseni Yatseniuk, señaló que "Putin vende humo" y que el referendo separatista no tenía legitimidad ni base legal.

Pese a los indicios alentadores, la violencia continuaba ayer en el este de Ucrania.

En la ruta que une Mariupol con Berdiansk, los prorrusos atacaron con armas automáticas un autobús que transportaba hombres de las fuerzas especiales de la Policía, indicó el Ministerio del Interior.

En Mariupol, al sur de la región de Donetsk, donde la revuelta es particularmente fuerte, las autoridades ucranianas lanzaron un ataque para retomar el ayuntamiento, controlado desde el pasado mes por los prorrusos.

En Slaviansk, epicentro de los enfrentamientos entre prorrusos y fuerzas regulares ucranianas, se escucharon disparos con armas pesadas y ráfagas de fusiles automáticos la madrugada de ayer y la bandera rusa, que ondeaba desde hace semanas en la alcaldía local, ya no era visible.

Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero

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