Tal vez lo más interesante del jueves fue el acuerdo NYSE Euronext/Intercontinental Exchange, que con 14 Bolsas y 5 clearinghouses (el «gran negocio del futuro») crearía el tercer mayor operador bursátil del mundo (el CME Group es el segundo). En esencia, lo que ocurrió es que un operador especializado en derivados, con sólo 12 años de vida (valor de mercado de u$s 9.300 millones, radio P/E 17), avanzó sobre una Bolsa tradicional, especializada en acciones y bonos desde hace 220 años (valuada en u$s 5.800 millones, P/E 13). Pero más que esto, lo que vemos es -a pesar de toda la cháchara y críticas políticas- el impresionante éxito y crecimiento de la operatoria con derivados frente a la diminución de la actividad tradicional (hace un año y medio NASDAQ/ICE pagaban u$s 42,53 por acción del NYSE y ahora ICE paga u$s 33,12 -no es barato-).
La joya de la operación no resulta entonces el NYSE sino el LIFFE de Londres (en algunos meses veríamos que NYSE Europa/USA se vende a otro postor: ¿la Deutsche Boerse/NASDAQ?). En esencia, lo ocurrido es el resultado del crecimiento de la injerencia de los reguladores que bajo las ideas de una «mayor protección al inversor minoritario» y el «estímulo dirigido de los mercados» sólo han logrado ahogar la actividad bursátil, ahuyentar más a los inversores pequeños (muy golpeados tras la crisis de 2008) y hacer que los grandes migren a mecanismos más ágiles y menos regulados (no por nada, el operador de Bolsas más grande y de mayor crecimiento del planeta es la Hong Kong Exchanges and Clearing Ltd.). Siguiendo lo marcado en los últimos días y haciendo caso omiso a los vaivenes políticos, ayer el Dow trepó el 0,45 por ciento a 13.311,72 puntos.
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