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Ultras, al compás de la inmigración
Según los expertos, este fenómeno general en Escandinavia muestra el entorno del que surgió Anders Behring Breivik, el noruego «orgulloso de sus raíces vikingas» que confesó ser el autor de las matanzas de Oslo, aún cuando haya que hacer una diferencia con sus presuntos crímenes.
El Partido del Progreso (derecha populista) noruego «ha sido muy hábil para orientar el debate público» incluso cuando ataca a los musulmanes y a los extranjeros, explicó.
Prácticamente sin comunidades extraeuropeas hasta los años 1970 y 1980, los países nórdicos han servido después de refugio y de nuevo horizonte a cientos de miles de emigrados, sobre todo de países o de zonas de conflicto como la ex Yugoslavia, Somalia o Kurdistán.
Por ejemplo, Suecia recibió más refugiados iraquíes después de la guerra de 2003 que todos los grandes países de Europa juntos, según la Autoridad de las Migraciones.
En 2010, en Oslo, el nombre que se dio con más frecuencia a recién nacidos fue Mohamed y sus diversas declinaciones.
La proporción de personas nacidas en el extranjero superó el 10% en Suecia y en Noruega y es de alrededor del 8% en Dinamarca. Porcentajes que llegan al 27% en Oslo y superan el 80% en algunos suburbios suecos, según estimaciones oficiales.
Iniciado en Dinamarca a fines de los años 90, el auge de la derecha populista antiinmigración parece prolongarse.
«Pero el sentimiento xenófobo no ha aumentado. Por el contrario ha disminuido, aunque ha sido utilizado políticamente de manera hábil», estimó Ulf Bjereld, politólogo de la Universidad de Gotenburgo.
El Partido del Progreso, del cual Anders Behring Breivik fue miembro durante varios años antes de dejarlo por considerarlo demasiado moderado, se ha convertido en el segundo partido del país, con el 23% de los votos en las últimas elecciones.
En Dinamarca, desde 2001 el Gobierno minoritario liberal-conservador se basa en su alianza parlamentaria con el Partido del Pueblo Danés (PPD), en posición ideal para imponer sus ideas, como lo fue este verano boreal el restablecimiento del control aduanero permanente en sus fronteras.
Los Demócratas de Suecia (cuyo lema es «Mantener a Suecia sueca») entraron al Parlamento en septiembre, provocando un sismo político que se reprodujo siete meses más tarde en Finlandia, cuando los nacionalistas «verdaderos finlandeses» obtuvieron el 19% de los votos.
Agencia AFP


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