8 de diciembre 2008 - 00:00

Un accidente operacional

El 9 de mayo de 1982, cuatro aviones A-4C Skyhawk se aprestaban a atacar a la fragata inglesa HMS Coventry. Dos se estrellaron al sur de la isla Jason. Ese día, las condiciones climáticas eran adversas, baja visibilidad, bruma y lloviznas. En los registros históricos de la Fuerza Aérea se lee «accidente operacional» (malas condiciones climáticas). Los pilotos de esos aparatos, matrículas C-303 y C-313, eran el primer teniente (post mortem) Jorge Farías y el primer teniente (post mortem) Jorge Casco. Ambos fallecieron. Al término del conflicto sólo se recuperó (parcialmente) el cuerpo de Casco y fue enterrado en Darwin. En 1999 un isleño encontró cuatro huesos (extremidades inferiores), que son los identificados ahora como pertenecientes al piloto Casco y serán trasladados por sus familiares a la tumba en Darwin.
Las primeras gestiones internas del Reino Unido para aclarar el hallazgo de 1999 se encargaron al forense local Robin McIllroy MB ChB (Falkland Medical Office), quien elaboró un informe a las autoridades de las islas en el que indicaba que se trataba de restos humanos.
Información
Luego el caso siguió hasta 2007. Uniformados de la British Forces South Atlantic Islands (BFSAI, acrónimo en inglés), emplazamiento militar que el Reino Unido mantiene para defensa del archipiélago, comunicaron a la embajada británica que los dos A4 accidentados en la isla Jason correspondían a los pilotos Farías y Casco, y que los 4 huesos hallados eran humanos. Además, en el lugar se encontraron un revólver, una bomba de 1.000 libras sin explotar y munición de 20 milímetros. La información fue manejada por el entonces agregado de la Real Fuerza Aérea a la embajada británica, Simon Dowling.

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