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Un alto en la huella

Medidas europeas para salvar a sus bancos fueron tomadas como una «sal digestiva» para combatir la acidez de fechas anteriores y resultaron los indicadores europeos los más entusiastas, con rebotes de dos a tres por ciento a lo largo del continente. Estados Unidos y su Dow Jones utilizó lo de afuera, agregando algún dato menor del día, como subirse a la fiesta de los europeos y apuntarse con el 1,21% de mejora. No llegó con igual intensidad la onda expansiva hacia el Mercosur, quedando el Bovespa con menos del 0,7% de repunte, lavadito.
Y, finalmente, un Merval que pudo prescindir de efectos artificiales -a tal punto que el salvador del martes, G. Galicia, ayer jugó en contra con baja del 2,37%-, logrando capturar una porción sobria de lo «importado». Pudo ascender en categorías de centena, que al tocar el mínimo se mantenía debajo de los 2.300.
Un cierre de 2.309 puntos, que dio alza del 1%, con 42 alzas contra 14 bajas. Pero siempre aparece un «perro»; faltó completar el círculo virtuoso con el monto negociado. Y así como se había expandido, hasta los $ 70 millones en la baja, ayer se contrajo a los $ 45 millones de efectivo solamente. Opuesto al dibujo que indica que vayan en igual dirección: precios y negocios. Como están las cosas -dirán muchos-, todo no se puede pedir. La Bolsa respiró.


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