“Un brutal corte nos dejó sin Superman”

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La Habana - Fue un "brutal corte". Al año de haber triunfado la Revolución ya no llegaban a Cuba los comics de Superman con los que se aficionó a la lectura el hoy reconocido escritor Pedro Juan Gutiérrez. Así comenzaba, recuerda, la lucha contra el "imperialismo estadounidense". En vísperas de la llegada de Barack Obama, el primer presidente de Estados Unidos en visitar Cuba en 88 años, el autor de la "Trilogía sucia de La Habana", una premiada colección de relatos crudos sobre la crisis de los noventa en la isla, habló con la prensa.

Censurado en su momento en Cuba, Gutiérrez recuerda que tenía nueve años cuando los guerrilleros barbudos al mando de Fidel Castro conquistaron el poder en 1959. Por esa misma época comenzaba a "obsesionarse" con la lectura a través de las revistas de Superman, Batman o el Pato Donald que se traducían al español en México. Pero de un año a otro dejaron de llegar los comics, los libros y las películas de Estados Unidos. "Vino todo junto... fue muy brutal el corte", afirma el narrador y periodista de 66 años, que se crió en Matanzas. Gutiérrez no sólo leía sino que vendía y compraba comics, pero "desde el año 60 dejaron de entrar definitivamente y a partir de ahí se consideraron 'diversionismo ideológico'...".

El creador de la novela "El Rey de La Habana", llevada al cine, vive en un apartamento con azotea de Centro Habana. Escribe a mano o a máquina y casi no usa internet. En su sala sin biblioteca hay reproducciones de Superman y del famoso cartel de propaganda estadounidense "We Can Do It!". En Cuba, dice, no se hablaba de Guerra Fría sino que se utilizaba la consigna "abajo el imperialismo" que englobaba el rompimiento con la influencia estadounidense. Como muchos intelectuales, Gutiérrez abrazó el proyecto revolucionario hasta "que se vino abajo" por la disolución del comunismo soviético y pese a que retrasó, cuando no impidió, el romance de la juventud latinoamericana de los sesenta y setenta con la música y las letras en inglés.

"Yo escuché a Los Beatles cuando tenía treinta y pico de años, al igual que a los Rolling Stones, a Led Zeppelin. Con 48 o 49 años me puse a bailar con AC/DC, pero los conocí a esa edad. Es algo serio...", sostiene. La literatura cubana también pagó su precio. "Aquí durante mucho tiempo los escritores quedaron detenidos en el siglo XIX y el siglo XX, y yo creo que eso fue castrante. Se creó un vacío extraordinario durante muchísimos años y todavía hoy persiste. Puedes hablar con profesores de las universidades, con críticos, con gente que vive de la literatura, (...) incluso con escritores, y (...) no conocen a Truman Capote más allá de 'A sangre Fría', no conocen a Grace Palley, no conocen a Norman Mailer completo...", agrega. Y remata: "Todo lo que se produjo en Estados Unidos en los años 60, 70, 80 y 90 aquí no ha entrado".

Gutiérrez es ejemplo vivo. Comparado fuera de la isla con los escritores estadounidenses Charles Bukowski o Henry Miller, el exponente cubano del llamado "realismo sucio" no había leído a ninguno de los dos cuando a los 48 años publicó Trilogía sucia de La Habana. Como buena parte de los cubanos, Gutiérrez está de acuerdo con la reconciliación con Estados Unidos aun cuando los gobiernos pretendieron hacer como que "aquí no ha pasado nada".

Obama "es un político (...) y los políticos dicen tanta mentira. Tú nunca puedes confiar totalmente en un político...", señala. ¿Tiene la misma opinión de Raúl Castro? "Prefiero no hacer comentarios", responde. El escritor cubano, que pese al costo cultural considera que valió la pena enfrentarse al poder "avasallante" de EE.UU., confía en que ahora la juventud cubana, o al menos una parte, sepa decirle "no a todo ese american way of life, que es tan absurdo, tan estúpido y tan consumista".

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