- ámbito
- Edición Impresa
Un día volvieron Ferrari y Alonso
La Ferrari del español Fernando Alonso recibe la bandera a cuadros que lo consagró como ganador en el GP de Malasia.
El actual bicampeón, el alemán Sebastián Vettel (Red Bull), acusó problemas en su máquina y finalizó en la undécima posición. El inglés Jenson Button, quien venía de ganar el Gran Premio de Australia, también tuvo problemas mecánicos y terminó decimocuarto.
La carrera malaya en el trazado de Sepang resultó complicada para todos los participantes, dentro de los cuales Alonso resultó beneficiado, luego de superar a Vettel en el quinto giro.
Poco después la lluvia se hizo intensa y las autoridades resolvieron neutralizar la carrera, para posteriormente detenerla con bandera roja por considerar que la pista estaba «peligrosa», incluso con el anegamiento en algunos sectores.
Tras casi media hora de detención, se relanzó la carrera con 14 vueltas cumplidas y varios pilotos ingresaron a boxes para cambiar neumáticos. Entre ellos se detuvieron Button, Raikkonen, Hamilton, Alonso y Webber.
Hamilton quedó retrasado y Alonso consolidó su liderazgo, siendo escoltado por Pérez, quien cuando la pista se secó le puso presión al bicampeón mundial hasta el final del Gran Premio. Por momentos pareció que el joven mexicano podía superar al asturiano.
Una salida de pista lo alejó del puntero y Pérez se conformó con ser escolta, mientras que detrás arribó Hamilton, que luchó mucho para ocupar un lugar en el podio.

