Las opciones que el Consejo de Ministros para asuntos de Seguridad estudia oscilan desde acciones menores de castigo hasta una nueva ofensiva contra la Franja de Gaza, donde está el liderazgo del movimiento Hamás, al que Israel responsabiliza de los hechos.
"La pregunta que analizaron los ministros no es si habrá respuesta, sino cuál será; no si Israel responderá, sino con qué intensidad", afirmó ayer Yoav Limor, comentarista de asuntos militares del diario Israel Hayom.
Netanyahu se reunió por primera vez con los miembros del llamado "gabinete de seguridad" en la madrugada de ayer, horas después de conocerse el lunes el fatal desenlace del secuestro de Eyal Yifrah, de 19 años, y Gilad Shaer y Naftalíi Frenkel, ambos de 16.
Anoche, después de sus funerales, los ministros más destacados del Gobierno israelí volvieron a reunirse en Jerusalén.
En la primera cita surgieron graves diferencias entre los ministros más "halcones", encabezados por el de Economía y líder del partido Hogar judío Naftalí Bennett, y los más moderados de Justicia, Tzipi Livni, y de Finanzas, Yair Lapid.
Los primeros exigen mano dura contra Hamás independientemente de las consecuencias; los segundos, una "respuesta ponderada" a las circunstancias y que tenga en cuenta la inestabilidad regional. En el medio, un Netanyahu que es conocido por sus titubeos en los momentos más críticos y que, curiosamente, es a la vez el primer ministro israelí menos beligerante, si se hace un recuento de las operaciones militares lanzadas desde 1948.
"El dilema está sobre la mesa. Los ministros deben llegar a una decisión que responda a los distintos intereses, a veces contradictorios, de Israel", escribió ayer el comentarista del periódico Yediot Aharonot Nahum Barnea.
En un artículo en el que pide al Gobierno que tenga en cuenta todos los elementos de juicio y que no actúe visceralmente, Barnea sostuvo que "es necesario golpear a Hamás" porque es bueno para "la capacidad de disuasión" de Israel y para "el futuro de las relaciones con la Autoridad Nacional Palestina (ANP)".
La ANP está a la espera de una reunión de su liderazgo para decidir sus próximos pasos, que incluyen posibles sanciones a Hamás y la ruptura del pacto de reconciliación alcanzado en abril, siempre que Israel demuestre que ese movimiento está detrás de los secuestros, dijo el presidente, Mahmud Abás.
Barnea propone por ello una represalia "con inteligencia, casi con bisturí, porque "medidas colectivas (de castigo) pueden empujar a la población de Cisjordania a los brazos de Hamás".
Los altos mandos israelíes, generalmente mucho más moderados que los políticos nacionalistas y que en el pasado han frenado operaciones que creían poco convenientes, se muestran también esta vez mucho más contenidos. Sus propuestas de respuesta hechas en la madrugada de ayer a los miembros del Gobierno causaron la indignación de Bennett y de sus acólitos, que las consideraron demasiado tibias. A este político, defensor de la colonización judía de Cisjordania, le pareció insuficiente la propuesta del mando castrense de bombardear "posiciones vacías" del movimiento islamista, reveló Yediot Aharonot.
"Estamos preparando un plan operativo para Gaza. El objetivo es evitar cualquier escalada de violencia y actuar de manera responsable. Pero si Hamás va hacia la confrontación, iremos allí, afirmó una fuente castrense sobre la reunión.
En una línea más moderada se mantuvo también, de forma un tanto sorprendente, el ministro de Defensa, Moshé Yaalón, que sólo unas horas antes del hallazgo de los cuerpos sin vida reconoció que Hamás "no está interesado en una escalada en estos momentos".
Desde Gaza, el portavoz de este movimiento, Sami Abu Zuhri, pidió desconfiar de la versión de Israel y advirtió de que, si este país emprende una guerra en la Franja, "se le abrirán las puertas del infierno".
Israel es consciente de que, en caso de una nueva guerra, sus ciudades se verían frente a una lluvia de cohetes, en momentos en que miles de niños, ya de vacaciones, deambulan por sus calles.
En su decisión, Netanyahu deberá tener también en cuenta la coyuntura internacional, sobre todo, si goza de algún "margen de acción" de su principal aliado, EE.UU., encargado tradicionalmente de frenar cualquier iniciativa de condena en foros internacionales.
| Agencia EFE |


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