26 de marzo 2012 - 00:00

“Un médico a la derecha”

Parafraseando al expresidente Raúl Alfonsín, éstos son los tiempos que se nos vienen a los riverplatenses. Porque hace tiempo que sabemos que ganar en el Nacional B es difícil, y jugando mal es más complicado aún.

Hace varios partidos que no encontramos la pelota, que entramos en el roce, la falta de claridad. Los jugadores que tienen la obligación de generar espacios, desbordes, descargas, etc. no aparecen.

No puede ser que Ponzio sea el responsable de la contención y a la vez del fútbol, porque entonces es el responsable de absolutamente todo.

A los 7 minutos Gimnasia ya nos ganaba en todos los sectores a fuerza de lo que vienen demostrando los rivales cuando juegan contra River: actitud y amor propio.

Nuestra primera llegada clara al arco del Lobo fue a los 27 minutos del primer tiempo, casi la tercera parte de un partido, muy poco para un equipo con nuestras aspiraciones.

Un centro de Sánchez fue impactado de cabeza con Trezeguet en clara posición de definir y no fue gol de milagro.

-Nooo, ¡¡noo!! ¡¡Era más fácil hacerlo que errarlo!! ¿Viste que el franchute es humano? ¿Viste?

River no hacía pie en la línea de fondo, y Maidana cometía esas infracciones infantiles, lejos del arco, con el rival de espaldas y sin mayor peligro. Todo se transformaba en un tiro libre al corazón del área donde cualquier acierto o error es gol.

-¡¡No podemos ser tan infantiles!! ¡¡Jugamos para ellos hermanito!! ¡¡Estamos muy nerviosos!!

Se fue el primer tiempo con poco y nada para comentar. Con un River que preocupa en vistas a lo que se viene, que no reacciona ni le encuentra la vuelta al equipo a pesar de haber jugado gran parte ya del campeonato.

Cavegol se retrasa demasiado, el Chori está peleado con la pelota y con los rivales, Sánchez pone empeño pero choca permanentemente, Ocampos cayó en una laguna futbolística y ya no tiene el peso del principio. Y para peor de males, a David Trezeguet lo buscan curiosamente poco.

-¡¡Mirale la cara al pelado!! Está callado hace tiempo, ¿viste? No da indicaciones, parece resignado. Espero que en el vestuario los sacuda un poco a los muchachos, porque así vamos a sufrir hasta la última fecha.

River tuvo la primera a los 13 minutos en los pies de Cavenaghi, pero se enredó con la pelota y terminó en la nada.

A los 22 minutos un cabezazo impecable de Trezeguet fue desviado al córner por el arquero en una atajada magistral.

-¡¡Ahhh!! La vi adentro ¡¡LPMQLP!! ¡¡Mirá la pelota que saca este pibe!!

Dos minutos después Cavenaghi engancha hacia adentro y el defensor de Gimnasia le pone sobre el pecho un tradicional hand-off (propio del rugby) cometiéndole un claro penal que ignoró el árbitro, como ignoró casi todo lo que sucedió en el partido.

-Penaaalll, penalll. Está a dos metros, ¡¡está al lado!! ¡¡No te podés hacer el sota siempre hermano!! ¡¡Es un penalazo de acá a Tailandia !!

¡¡No nos dan nunca un penal!! ¡¡Se tiene que morir un tipo en el área para que Toia reaccione che!!

A los 31 Aguirre entra por Ocampos y le da otra dinámica al equipo también participando en la expulsión de Goux.

-¡¡Afuera!! ¡¡Afuera los dos!! ¡¡Nooo!! Lo tiene que echar al seis también. ¿Cómo se llama? ¿Macaluso? ¡¡Mirá cómo lo patea en el piso y lo pisa después!! Pero claro ¿cómo le va a echar dos tipos en la misma jugada? ¡¡Éste es un saca-partidos!! ¡¡Cada centro parece Titanes en el Ring y lo echa solo a Goux!!

Cavenaghi tuvo otra oportunidad, pero prefirió patear al arco en vez de habilitar a Trezeguet, y van...

Sobre los 42 minutos Aguirre tuvo la más clara de la noche fusilando al arquero frente al arco en el área chica. Pero Fernando Monetti tuvo una reacción providencial y la desvió al córner.

-Goolll. ¡¡Nooo!! Nooo, ¡¡LPMQLP!! ¡¡Y la reco... de la loraaa!! ¡¡No lo puedo creer!! Mirá el gol que nos perdemos, ¡¡lo que vamos a llorar esta jugada!!

¡¡¿Sabés lo que cotiza esto a final del campeonato?!! Dios quiera me equivoque.

Mirá, mirá, ¡¡el pelado Aguirre lo felicita al arquero!! Qué educación papá, ¡¡que clase!!

Después quedaron algunos minutos para «a la carga Barracas» y nada más. Otra vez River dejó pasar una oportunidad fundamental para transitar con mayor tranquilidad el resto del torneo.

-Mi amor, tené el pastillero a mano y no nos atrasemos con la prepaga, porque si seguimos así, otra que video, ¡¡una miniserie vamos a hacer!!