Primera fecha de junio volvió a dispersar resultados curtidos en los mercados globales. En nuestro medio, la nota relevante no provino del Merval, sino de una variable mucho más trascendente: los montos de órdenes giradas. Según como se lo quiera mirar, se lo puede pasar como rasgo favorable -en tren de proteger a la salud de las cotizaciones- o bien, considerarlo como señal adversa: en cuanto a ver totalmente "disecado", un ritmo que supo mantener, en mayo, cierto nivel de frescura. Yendo de afuera hacia adentro, se vio al Dow Jones queriendo borrar de inmediato, la última mala rueda del mes anterior. Y produciendo un repunte crcano al 1%, dentro del nuevo principio que utilizan analistas de Wall Street: considerar que un mal dato de la economía -como el de ayer- resulta favorable, en cuanto aseguraría que la Fed deje las políticas monetarias como están. Los de Europa no pudieron asimilar una mala calificación sobre Alemania -lo único que faltaba- y cayeron como "efecto dominó". Lo del Merval fue bien autóctono, indicador que pudo evitar nuevas bajas y tras mínimo en los "3.461" puntos reportó hasta "3.495" y cerrando en "3.485": que dejó el mercado casi en blanco (-0,09%), respecto del viernes. Líderes curtidas en ambos signos, a lo largo de un horario que resultó interminable: para ser cubierto nada más que con $ 26 millones efectivos, la suma más deprimida (sin contar la de $ 16 millones, pero con feriado en Wall Street). Apenas $ 2 millones en YPF, neutra en cotización, con la más relevante -en los $ 5 millones- de Tenaris. Un verdadero conjunto, de demanda casi borrada y una oferta que se encogió al máximo posible: ergo, marco pobrísimo. La Bolsa, una siesta.
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