29 de agosto 2011 - 00:00

Un país en vilo tras la pista confusa de su dictador prófugo

Trípoli - La sucesión de pistas falsas sobre Muamar el Gadafi lo ubica todavía en Trípoli, mientras que otras versiones indican que está refugiado en Zimbabwe, hospedado por el dictador Robert Mugabe: sin embargo, la realidad es que nadie sabe dónde está el exlíder libio.

Las versiones sobre su fuga, algunas disparatadas, han desatado en Libia una batalla informativa, en paralelo con los combates entre rebeldes y leales, a través del uso de la propaganda como medio para instalar la confusión.

En esta guerra no se salva nadie, ni los leales ni los rebeldes, y día tras día son siempre más numerosas y contradictorias las informaciones sobre Gadafi, la mayoría escasamente veraces.

Los libios esperan novedades sobre Gadafi y, mientras tanto, se nutren de la alternancia entre los anuncios y las desmentidas de la propaganda de los rebeldes y de quienes responden aún al régimen derrotado.

El tema central es, naturalmente, la suerte de Gadafi, alimentada por versiones como la que publicó el sábado el diario Daily Mail, asegurando que el coronel libio habría huido a la ciudad de Harare (Zimbabwe), donde, protegido por el presidente Robert Mugabe, se encontraría desde el miércoles.

La versión asegura que Gadafi arribó a Zimbabwe en un avión cedido por Mugabe y está escondido en una villa en el barrio de Gunninghil, en la periferia de Harare, la capital del país, acompañado por sus guardias femeninas.

La agencia Mena de Egipto aseguró, en cambio, que Gadafi huyó hacia Argelia en una caravana de seis vehículos Mercedes-Benz blindados.

Esta versión de la agencia egipcia -citando voceros de los rebeldes- fue desmentida por las autoridades de Argelia, que han negado haber otorgado protección a Gadafi.

El misterio sobre el escondite de Gadafi se agudiza entre los libios, al carecer de pistas creíbles que orienten hacia dónde podría haber huido junto con su familia.

«No sabemos dónde se esconde», reconoció Mustafa Abdeljalil, presidente del Consejo Nacional Transitorio (CNT), sobre el destino de Gadafi desde que abandonó su residencia en Trípoli.

La confesión se contrapone con el optimismo que hace apenas tres días manifestaban los rebeldes, cuando aseguraron que «en pocas horas lo arrestamos», mientras rodeaban el búnker de Gadafi en el barrio de Bab al Azizya.

Los rebeldes aseguraban en medio del asedio que Gadafi estaba escondido en un túnel subterráneo de la residencia y por eso afirmaban convencidos de que la detención era cuestión de horas.

Las informaciones erróneas

-muchas deliberadamente confusas- provocaron que los hijos de Gadafi, Saif y Jamis, fuesen muertos y «resucitados» muchas veces durante esta semana. Saif, según los rebeldes, había sido arrestado, pero el hijo de Gadafi reapareció en Trípoli donde siempre había estado al frente de un contingente de soldados leales.

Sin duda, la historia más increíble en medio de la guerra fue el «arresto de Gadafi», el pasado 23 de agosto, noticia que fue confirmada por la Corte Penal Internacional: el mismo Gadafi se encargó de desmentir su arresto cuando al otro día reaparecía con un discurso radial proclamando «victoria o muerte».

Agencia ANSA

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