El terremoto arrasó localidades montañosas y dejó caminos intransitables en una zona ubicada a unos 140 kilómetros al este de Roma. El movimiento se sintió en Bologna al norte y Nápoles al sur, ciudades que están a más de 220 kilómetros del epicentro del movimiento en la ciudad de Amatrice.
Aunque la magnitud del terremoto fue de sólo de 6,2 -con epicentro cerca de la ciudad de Nursia- el daño que ocasionó fue severo debido a que se originó a poca profundidad, a unos cuatro kilómetros bajo la superficie.
El Ejército fue movilizado para ayudar con equipos especiales y el Gobierno liberó 235 millones de euros (265 millones de dólares) en fondos de emergencia. En el Vaticano, el papa Francisco envió a parte del pequeño departamento de bomberos de la Santa Sede a la zona arrasada. Mientras que decidió no pronunciar la misa que tenía preparada para la audiencia del miércoles, y pidió a las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro que rezaran por las víctimas. Los servicios de emergencia usaron helicópteros para movilizar a los sobrevivientes.
Las imágenes de Amatrice revelaban ayer una devastación completa. "No existe más", dijo a RaiNews24 el presidente de la Región Lacio, Luca Zingaretti.
"Es toda gente joven, es temporada de vacaciones y el festival local estaba por celebrarse pasado mañana, así que mucha gente vino a ese evento (...) Es una catástrofe", dijo Giancarlo, un residente de Amatrice de 65 años, sentado en la calle vestido apenas con ropa interior.
Mucha gente está desaparecida, y la llegada de turistas por las vacaciones hace que cuantificar las víctimas sea mucho más difícil.
El primer ministro Matteo Renzi, quien actualizó la cifra de muertos tras visitar el área, pidió unidad en este momento trágico. "Hoy es un día para llorar. Mañana podremos hablar de reconstrucción", sostuvo.
En Accumoli, los edificios que todavía estaban en pie mostraban grietas y daños en su estructura, mientras los residentes se esforzaban por remover escombros con sus propias manos antes de la llegada de los servicios de emergencia. El alcalde de Accumoli dijo que unas 2.500 personas quedaron sin hogar. El terremoto causó daños en ciudades de las regiones de Umbría, Lacio y Las Marcas.
El instituto sismológico de Italia, el INGV, reportó 150 réplicas en las 12 horas posteriores, la más fuerte de magnitud 5,5.
La geografía de montaña y la virulencia del temblor de la tierra causó desmoronamientos que cortaron los caminos y dejaron a algunas pueblos incomunicados, por lo que se dificultaba la asistencia.
Entretanto, arqueólogos se reunían en el Coliseo de Roma para determinar si el monumento más famoso de Italia sufrió daños en medio de las réplicas, que se sintieron en Roma, aunque con menor intensidad.
| Agencias Reuters, ANSA y DPA |


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